• lunes 05 de diciembre del 2022

Argüello aboga por una "revolución cultural" contra el individualismo para revertir de esta manera la caída de la natalidad

img

Nombra a Jesús Fernández Lubiano, párroco de la Sagrada Familia y San Ildefonso, para el cargo de Vicario General de la Diócesis

VALLADOLID, 8 Sep.

El arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, ha letrado por la puesta en marcha de una "revolución cultural" contra el individualismo para revertir la caída de la natalidad, propósito en el que, así como apunta, "hacen falta políticas a favor de las familias gestantes si bien éstas son indudablemente deficientes".

De esta forma lo ha planteado en su eucaristía, obtenida por Europa Press, con ocasión de la celebración de la festividad de La Virgen de San Lorenzo, patrona de Valladolid, en una atestada Catedral donde ha aprovechado para comunicar el ascenso de Jesús Fernández Lubiano, natural de Pesquera de Duero y párroco de la Sagrada Familia y San Ildefonso, como nuevo Vicario General de la Diócesis.

En este acto estuvo presente el alcalde de la región, Óscar Puente; el vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Juan García-Gallardo; el presidente de la Diputación valisoletana, Conrado Íscar; integrantes del Gobierno municipal y de la oposoción, tal como cientos y cientos de leales que se han congregado para recibir la imagen de la Virgen de San Lorenzo a su entrada a la seo pucelana.

Antes de vocalizar su homilía, el nuevo arzobispo de Valladolid ha complacido a la Policía Municipal de la región por su tarea en el momento de cuidar a los ciudadanos a lo largo de los festejos populares.

El arzobispo se hizo eco de esta manera de las novedades que señalan a la reducción radical de la natalidad en las últimas décadas y del mismo modo mantiene que quizás precisemos de una "verídica revolución cultural que lleve a cabo retroceder el individualismo, que asista a hallar sentido al sacrificio y a la alegría de iluminar una exclusiva vida, que revalorice la relevancia y concepto para el bien propio y el común de ser madre y padre, que asista a conocer la alegría de trasmitir y proteger la vida".

A esta revolución cultural los cristianos la llamamos conversión y Evangelio. "De todos modos uno considera que la razón mucho más profunda que podría cerrar la puerta a la vida es la carencia de promesa, de promesa honda, extremista. Esperanza en la vida eterna", advierte.

El prelado, en lo que se refiere al desarrollo vegetativo negativo, no ve nada claro ciertas declaraciones de algún economista que, intentando de argumentar este fenómeno con criterios puramente especialistas, menciona a que la sociedad postcapitalista no requiere que un nuevo bebé traiga un pan bajo el brazo, ya que cada vez vamos a poder generar mucho más y mejor con menos población, ni requerimos mucho más para fomentar un consumo de calidad, sostenible por causas ecológicas y culturales para una lectura posthumana de la Agenda 2030.

"Las cosas no deben estar tan visibles ya que asimismo fué novedad este verano que en China, preocupados por el envejecimiento de la población, han propuesto novedosas políticas preferentes de ingreso a la vivienda, mayor elasticidad laboral o ayudas fiscales y a la educación con la meta de hacer un ambiente conveniente al matrimonio y la fertilidad", advierte Argüello, quien ten en cuenta que asimismo desean los chinos--"que no son Padres de la Iglesia"--revertir el recurso al aborto como procedimiento anticonceptivo que se generalizó en la época donde la República Popular imponía la política del hijo único.

Durante la eucaristía, Luis Argüello ha incidido asimismo, en esta época de cambios acelerados, en la necesidad de tener una visión de la vida en un largo plazo, "¡meditar en las generaciones que nos van a suceder y ponernos en concordancia en resoluciones esenciales que van a marcar el devenir del futuro!"

"La anchura del tiempo solicita espera y paciencia, acogida y precaución de esos con los que compartimos la peregrinación. Sí, pues el tiempo es profundo y tiene un concepto, de todos modos hablamos de un viaje que está marcado por la promesa de llegar a la misión. El origen del viaje, el don de la vida recibida y el objetivo del viaje, el don de la vida que nos acoge, marcan el concepto del tiempo", resalta el prelado.

Argüello asimismo ha señalado el sentido real de nuestra vida. "La razón que descifra el concepto de nuestra vida es que fuimos llamados, llamados por amor a la vida y al amor. Responder a esta llamada es el tesoro escondido de nuestra vida", enseña el arzobispo, más allá de que hoy día impere el método de la autoafirmación, el método de "siento, entonces vivo".

Más información

Argüello aboga por una "revolución cultural" contra el individualismo para revertir de esta manera la caída de la natalidad

Noticias de hoy más vistas