• jueves 2 de febrero del 2023

Audiencia de Valladolid asegura ocho meses al dueño de 'Cooper' por asfixiarle con un harapo metido en la tráquea

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Desecha los elementos de las asociaciones Defaniva y Libera, que habían pedido penas mayores y asimismo la condena de la mujer

VALLADOLID, 19 Oct.

La Audiencia de Valladolid ha ratificado la condena de ocho meses de prisión por delito de castigo animal al militar informático Luis Y también.M. por la desaparición de su perro 'Cooper' a fines de agosto de 2018, en el momento en que le ingresó un harapo hasta la tráquea que provocó su viable asfixia.

La sentencia de la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia Provincial desecha de esta forma los elementos de las acusaciones populares, ejercidas por los colectivos Defaniva y Libera, y asegura en sus términos el fallo previo dictado por el Juzgado de lo Penal 3 de Valladolid, según detallaron a Europa Press fuentes jurídicas.

En su resolución, el juez aceptó la solicitud que había sido efectuada por la fiscal del caso, de manera que condenó a Luis Y también.M. por delito de castigo animal, con la atenuante de perturbación psíquica, y, aparte de los ocho meses de prisión, le inhabilitó a lo largo de un par de años y medio para cualquier profesión, trabajo, comercio o posesión de animales.

No obstante, el juzgado exculpó al encausado de un delito continuado de castigo animal y le condenó a abonar la mitad de las costas creadas por la entidad Defaniva, entre las 2 acusaciones populares que se habían presentado en el desarrollo, puesto que la otra, Libera, no había pedido imposición de costas.

El fallo del juzgador contenía reproches a la lína de acusación llevada a cabo por ámbas asociaciones populares, Defaniva y Libera, a las que recordó que en frente de la responsabilidad aceptada por el culpado, las dos esgrimieron en el juicio "tres conceptos que en especial repugnan a este juzgador en el momento de modular las penalidades a imponer a consecuencia de unos hechos acreditados", en referencia a "caso mediático", "sentencia ejemplarizante" y "peligrosidad popular".

De ahí que, el juez fue mucho más allí y advirtió de que "fundamentar una lástima en atención al contenido mediático del tema deja la tarea judicial a cargo de la masa que se pronuncie públicamente demandando justicia. Cuando lo que semeja invocarse es una venganza", el término mediático y justicia están precisamente enfrentados y son contradictorios, con lo que si se evalúa sin razón y sin unión a criterios únicamente jurídicos se pierde el sentido y la razón de la justicia transformando el enjuiciamiento en una suerte de tribunal habitual".

Por otra parte, el juez resolvió absolver de todos y cada uno de los cargos a la exesposa del culpado, Raquel F.R, en frente de la solicitud como condena de las acusaciones populares por considerarla encubridora de su entonces marido.

Sobre esto, el juzgador justificó su absolución en que "ni solo una acción maltratadora se cuenta en los escritos acusatorios, que de forma errónea apuntan a Raquel como adoptante grupo del animal, en el momento en que el archivo que se contribuye al desarrollo bien precisamente apunta como firmante del mismo y asumiendo todas y cada una de las obligaciones para con la cedente al culpado; es mucho más, tanto la presidenta de la asociación como la asociada aportada como presentes han ratificado que la persona que frecuentemente era vista por Santovenia paseando al perro y ocupándose de él de forma adecuada y ágil era la mujer".

"O sea, el escrito acusatorio no imputa formas de proceder específicas en ninguno de las situaciones a Raquel, sabedoras como son las acusaciones de la temeridad procesal de sostener la ficción jurídica de responsabilidad de ella y limitándose a llevar a cabo suposiciones, sin contener afirmaciones concluyente", agregaba el titular de Penal 3 para razonar la exculpación de la mujer.

A lo largo del juicio festejado el día pasado 9 de mayo, el culpado se declaró culpable de haber introducido un harapo en la boca del animal que le taponó la tráquea y provocó su muerte por asfixia, al paso que la segunda sostuvo su inocencia.

Si bien la data de la desaparición de 'Cooper' se ubica a fines de mayo de 2018, el esqueleto del cachorro de seis meses, sin solamente tejidos blandos ahora y en muy adelantado estado de descomposición, se descubrió tirado en el suelo de la cocina de pareja, en Santovenia de Pisuerga, el 29 de agosto de ese año tapado con plásticos, una manta y un edredón.

De esta forma lo lograron constar, atónitas, la entonces presidenta de la asociación Defaniva, Tatiana D.B, y la facultativa Isabel H.P, quienes asistieron al residencia de la pareja tras ser alertadas de que el cánido que le habían dado en adopción cinco meses antes había dejado de ser visto por Santovenia.

La presidenta de Defaniva recordó que fue nuestra hija de los acusados, de ocho años, la que contó la triste suerte que había corrido 'Cooper'.

"La pequeña tenía ganas de contarlo y enseguida nos mencionó que 'bello' se encontraba fallecido en la cocina", apuntó Tatiana D.B, quien precisó que entonces la madre de la pequeña, Raquel, se puso un tanto inquieta y les solicitó que llevaran una caja.

Dicho y echo. La facultativa fue a por una caja de cartón y al regresar al hogar de los acusados recibió el encargo de la presidenta de Defaniva de llamar a la Guardia Civil por el hecho de que el cadáver del animal, prácticamente momificado, yacía tirado en el suelo de la cocina.

En las primeras diálogos con la pequeña, antes que el padre va a llegar al hogar sobre aviso por la Guardia Civil, la facultativa de Defaniva recordó que la pequeña les confesó que su progenitor "pegaba bastante y realmente fuerte" al cachorrillo, algo que la presidenta de la asociación, así como apuntó en su declaración frente a la salón, le provocó tal encontronazo que, "excedida", le llevó por último a dejar el cargo tras siete años adelante del mismo.

Una vez expuestas las tesficales y la pericial de la médico forense, quien ratificó que el militar acusado sufre un Trastorno Explosivo Intermitente (TEI) que hace difícil el control de sus impulsos frente ocasiones agobiantes, la fiscal del caso acordó liquidar de un año a ocho meses la solicitud de prisión para Luis Y también.M. y de tres años a 2 y medio la inhabilitación para ejercer profesión, trabajo o comercio relacionado con los animales.

La inculpadora pública, que no solicitaba pena para la en este momento exmujer, justificó la rebaja pedida para el militar--es informático en la base de El Empecinado, en Santovenia--en el trastorno que sufre y que "reduce las bases de su imputabilidad", al tiempo que las defensas pidieron un fallo absolutorio, en la situacion de la gerente de Luis por comprender que el TEI que padece ha de ser estimado como eximente completa de trastorno mental transitorio.

De manera opción alternativa, la letrada de Luis Y también.M. solicitó entre 89 y 45 días de prisión a substituir por trabajos en beneficio de la red social.

Por su lado, las inculpadoras populares, Defaniva y Libera, sostuvieron su petición de tres años y ocho meses de prisión para el militar por un delito continuado de castigo animla y otro de castigo con resultado de muerte, al tiempo que en la situacion de su exmujer, a la que en un inicio solicitaban idéntica condena, rebajaron la pena tras ser informadas de que en la sentencia de divorcio se acredita que Raquel padecía crueldad por la parte de su entonces pareja.

Por este motivo, las dos acusaciones pidieron una rebaja al comprender que la compromiso de Raquel ha podido estar mitigada por el temor que le infundía su pareja y que ha podido evitar que denunciara el castigo recibido por el perro.

En lo que asimismo coincidieron las representantes de Defaniva y Libera es en el momento de impugar la opinión siquiátrica sobre el militar por "retrospectiva", realizada por la forense un par de años tras los hechos, y asimismo el informe de Proyecto Hombre sobre los inconvenientes del presunto maltratador con el alcohol.

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