• martes 04 de octubre del 2022

Blázquez se despide de cientos y cientos de leales en la Catedral de Valladolid tras 12 años con una emotiva homilía

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El cardenal arzobispo empieza su "última" etapa y confía en que en el momento en que Dios le llame sea sepultado en el templo catedralicio pucelano

VALLADOLID, 23 Jul.

El cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, se ha despedido de los leales de la Diócesis pucelana con una homilía donde ha reconocido que empieza una exclusiva etapa en su historia y mira "hacia atrás y adelante" pero "a sabiendas de que es la última y se extenderá lo que Dios desee" al paso que expresó su deseo de que en el momento en que eso ocurra sea sepultado en la Catedral valisoletana.

El acto en la seo valisoletana ha contado con la presencia del alcalde de la región, Óscar Puente; la presidenta del Grupo Municipal Popular, Pilar del Olmo; el presidente de la Diputación de Valladolid, Conrado Íscar; diferentes concejales del Consistorio; obispos de las provincias castellanoleonesas, tal como autoridades militares y civiles, y empezó con una marcha de los curas de la diócesis que estuvo compasada por la música del órgano Amezua, construido en 1904 por el organero vasco Aquilino Amezua.

Durante la eucaristía de despedida del ahora prelado emérito de Valladolid, que cede el testigo, el próximo 30 de julio, al obispo socorrer, Luis Argüello, ha recordado como Dios le llamó a la presencia, se incorporó por el bautismo a la Iglesia y le confió el ministerio presbiteral y episcopal a eso que añade que su memoria del pasado "está hondamente empapada de gratitud" una gratitud "que tiene su fundamento en la gratuidad de Dios".

Son 34 los años que ha ocupado Ricardo Blázquez en el ministerio

episcopal "con sus trabajos y sufrimientos apostólicos, con sus gozos y gratificación" y por este motivo le da merced a Dios por el hecho de que la cumplido el servicio que se le confió pese a sus "debilidades" y pues le llamó "en su providencia" para lograr ejercer este secreto episcopal en Valladolid a lo largo de 12 años.

"Al ver hacia atrás reconozco que soy moroso de tantas personas. Agradezco la vida y la actividad pastoral creada por los presbíteros, diáconos, religiosos, consagrados y laicos" ha aseverado don Ricardo Blázquez, quien ha mencionado de manera expresa a su sustituto, Luis Argüello, y al diácono Patricio Fernández, sin "cuya múltiple colaboración leal y reservada no hubiese podido ejercer el ministerio episcopal en Valladolid, y en las tareas encomendadas" tanto por la

Conferencia Episcopal como por el Papa.

A sus 80 años, el cardenal arzobispo emérito, que alcanzó "la edad de los robustos", como afirma el salmo 89,90 y en el momento en que la presencia temporal "se aproxima irremisiblemente al ocaso", admite que "ha vivido" y le da merced a Dios por el hecho de que ha cumplido, "precisamente con muchas restricciones", la misión que se le fué encomendando.

Asimismo, Blázquez puso de manifiesto que ha comprendido "que todas y cada una de las edades de la vida son hermosas", la niñez, la juventud, la madurez y la ancianidad y confiesa "con gratitud y honda convicción" estar "en las manos adecuadas", en las manos de "Dios Creador, Salvador y Padre compasivo".

Durante la homilía, el cardenal arzobispo emérito hizo una ojeada a su trayectoria, en el momento en que estudió Teología en Roma; en el momento en que el entonces obispo de Ávila, Máximo Romero de Lema, le confió la Formación Permanente del Clero; en el momento en que el "recordado y amado" José Delicado Baeza le invitó a ayudar con la Diócesis de Valladolid en el momento en que él estudiaba en Salamanca; en el momento en que fue nombrado obispo ayudar de la Archidiócesis de Santiago de Compostela; en el momento en que fue nombrado Obispo de Palencia, y tras Bilbao, donde ejercitó 15 años y lugar desde el que llegó a Valladolid en el mes de abril 2010.

Sobre su ministerio episcopal en Valladolid, don Ricardo Bláquez ha manifestado su deseo de haber cumplido la misión que se le confió "con proximidad, dedicación y laboriosidad".

Durante su homilía, el cardenal arzobispo emérito expresó la entendimiento "con la cabeza y el corazón de la situación de las órdenes religiosas, apostólicas y contemplativas, tan varias a lo largo de varios años y hoy día con comunidades al filo del agotamiento" y ha reconocido que los condicionamientos del cambio de época "afectan vivamente" en tanto que si las vocaciones al presbiterado conocieron hace unos años una "abundancia excepcional", hoy día la dificultad es asimismo "excepcional".

Pero está seguro de que esta situación "no es cuestión de relajación sino más bien más que nada de las condiciones de la sociedad, de la fe cristiana y de la Iglesia en nuestras latitudes" y ha recordado como Jesús no respondió a cuestiones sobre el Reino de Dios que se relacionan con "cuándo, de qué forma, cuántos..." sino exhortó a ser leales al Evangelio "por la fe y la conversión".

"Alén de los silencios y de las expresiones, hay cuestiones y pretensiones en el corazón del hombre que jamás se apagan y siempre y en todo momento pelean por salir a la luz. Al hombre le viene bien opinar en Dios; y no le viene bien prescindir de Él", ha contado Blázquez, quien ha reconocido que le sorprendió y alegró "hondamente" la resolución del Ayuntamiento de Valladolid de nombrarle Hijo Predilecto de la región.

Por ello, ha concepto que al recuerdo de 12 años como

Arzobispo se une este nuevo fundamento de su ascenso como Hijo Predilecto que le vincula íntimamente a Valladolid como obispo y como ciudadano, por este motivo ha complacido al regidor municipal, presente a lo largo del acto espiritual, por esa distinción.

"Este pueblo, como sus vinos, es de solera. Tiene una tradición que no lastra sino más bien entrega hondura y arraigo y puede regenerar la promesa", ha apuntado el arzobispo emérito de Valladolid, que se transporta "recuerdos" de sus 12 años en la Diócesis valisoletana "que se transforman en fundamentos permanentes de gratitud".

Ricardo Blázque ha concluido su homilía con un saludo "particular" a los jubilados y a los enfermos, y ha recordado que la arqueología cristiana en Roma descubrió lápidas sepulcrales marcadas con las letras D P, que abrevian la expresión "depositus in pace", lo que quiere decir que el difunto fué cedido a la tierra como préstamo aguardando la resurrección, y expresó su deseo "como signo de comunión episcopal con la Iglesia de Valladolid" ser sepultado en su catedral pues regresar en este momento a Ávila, no significa "en lo más mínimo" distanciarse de Valladolid.

El obispo socorrer, Luis Argüello, por su lado, ha complacido a Blázquez, frente a los leales y las distintas autoridades civiles presentes, los 12 años que ha ejercido el cardenal arzobispo en Valladolid por "comenzar en la vida cristiana a una cantidad enorme de personas".

"A lo largo de estos años por medio de Blázquez la diócesis valisoletana se vió unida de forma particular a la Conferencia Episcopal Española y permitió que todos se sientan unidos al Papa Francisco", ha señalado, para después añadir que para sostener el contacto, solicitarle consejo y también invitarle a formar parte de los aconcemientos religiosos "le han regalado su primer móvil, tal como un nuevo reloj, por el hecho de que según el instante de la vida los segundos y los minutos tienen una anchura diferente".

Por último, ha pedido a los congregados un "emotivo" aplauso para despedir de manera determinante a Ricardo Blázquez, que ha durado cerca de un minuto.

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