"Carolina Yuste y Afioco Gnecco abordan la experiencia trans en 'Este cuerpo mío': 'El arte debe fomentar la empatía'."
VALLADOLID, 30 de octubre.
La talentosa Carolina Yuste ha emprendido un nuevo y emocionante camino en la industria cinematográfica al unirse al director Afioco Gnecco para co-dirigir su primera película, titulada 'Este cuerpo mío'. Este largometraje se adentra en la experiencia personal de Gnecco, explorando su transición desde una óptica positiva que celebra el amor y la amistad entre ambos creativos.
Durante una reciente rueda de prensa en la 70ª edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), Yuste enfatizó la vital responsabilidad que poseen el arte y la cultura en la construcción de sociedades más solidarias y empáticas, subrayando la importancia de estas obras en un contexto social más amplio.
El filme tuvo su debut mundial en el evento durante la jornada número siete del festival, participando en la sección Tiempo de Historia y compitiendo por el Premio DOC. España y la Espiga Arcoíris, gracias a su temática centrada en la diversidad sexual.
Tras el éxito obtenido con 'Ciao Bambina', que ganó la Biznaga de Plata al Mejor Cortometraje Documental en el Festival de Málaga y logró una nominación a los Premios Goya, Yuste y Gnecco decidieron colaborar nuevamente, esta vez ampliando su cortometraje en un proyecto a largo plazo.
El documental profundiza en el proceso de transición de Gnecco, así como en las diversas realidades que enfrenta la comunidad trans. Yuste ha señalado que desean presentar estas experiencias desde una perspectiva optimista y generosa, desafiando la narrativa común que frecuentemente asocia la diversidad con resultados negativos.
Ambos cineastas han puesto de relieve el valor de la amistad y las redes de apoyo que fomentan el crecimiento personal y emocional. “El arte debe ser una herramienta para contar historias auténticas que resuenen en el corazón de las personas, y no solo un medio para satisfacerse en círculos elitistas”, afirmó Yuste, quien busca invitar a todos a cuestionar el concepto de género en un sentido profundo y liberador.
“¿Qué significa ser hombre o mujer? Espero que esta reflexión no sea exclusiva para quienes se identifican como disidentes de género, sino que también motive a todos a reconsiderar sus propios entendimientos”, indicó la actriz, haciendo hincapié en la necesidad de hablar sobre el amor y la empatía como valores fundamentales.
Con este enfoque, la película refleja la convicción de los directores de que el cine debería ser, en palabras de Yuste, un instrumento para fomentar sociedades más humanas y comprensivas, y no solo un medio para avanzar intereses más restrictivos y comerciales. “A veces caemos en la trampa de producir películas pensando en los festivales, en lugar de centrarnos en la esencia de nuestra obra”, advirtió.
En cuanto a su experiencia como co-directora, Yuste rechazó el término "cine social" y aboga por un enfoque audiovisual que eduque al público sobre diversas realidades. Para ella, esto es lo que realmente toca el corazón y la motiva a seguir trabajando en el sector, ahora desde una perspectiva más activa como directora.
Durante el proceso de filmación, Yuste describe la experiencia como enriquecedora y educativa, permitiéndole aprender significativamente sobre los desafíos de la dirección. Aunque al inicio encontró complejidades en la transformación de su visión creativa en un formato técnico, pudo apoyarse en la experiencia de Gnecco para superar estos obstáculos.
Sin embargo, el documental busca un enfoque menos técnico y más emocional, valorizando la autenticidad de las vivencias y la conexión entre los dos directores. Gnecco, a su vez, admitió que explorar sus propios sentimientos durante la filmación fue un reto. Se describió como alguien que debe “desnudarse emocionalmente” mientras navega su proceso de transición.
Para Gnecco, colaborar con Yuste fue fundamental, no solo por su amistad, sino porque ella posee un profundo conocimiento de la industria, lo que le permitió descubrir la importancia de capturar la emoción en lugar de centrarse únicamente en la perfección visual.
Entre las valoraciones del proceso, el director chileno confesó que la película ha evolucionado visualmente. Lo que comenzó como algo “poco atractivo” ha ido tomando forma y estéticamente es más agradable conforme avanza el relato, reflejando su propio viaje de autodescubrimiento.
Por otro lado, Gnecco destacó el apoyo recibido por la organización Apoyo Positivo, con la que ha colaborado en múltiples proyectos, y que ha sido crucial para llevar a cabo el financiamiento del documental. Esta colaboración junto a varias instituciones han creado un “puzzle” efectivo para hacer realidad esta visión.
El productor D'Ursi admitió que la mezcla de la libertad creativa con las demandas de financiamiento presentó ciertos desafíos. “El paso de cortometraje a largometraje fue natural, pero no sin dificultades, ya que todos debíamos tener claro el entorno en el que estábamos trabajando”, explicó, expresando que fue un “honor” facilitar un proyecto que aborda tales temas relevantes.
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