• domingo 25 de septiembre del 2022

Ciudad Rodrigo acoge a decenas y decenas de desalojados por incendios, satisfechos con el trato pero críticos con la administración

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CIUDAD RODRIGO (SALAMANCA), 13 Jul.

El concejo salamanqués de Ciudad Rodrigo acoge a mucho más de 60 personas que fueron expulsadas de zonas perjudicadas por el incendio en la región Las Hurdes, en Cáceres, y Monsagro (Salamanca) que están atendidos en un albergue y un centro educativo, relajados, agradecidos con la atención recibida, pero asimismo ciertos de ellos críticos con la administración del monte, ya que piensan que una mejor prevención habría eludido secuelas como los desalojos.

Ciudad Rodrigo ha acogido en los últimos días a personas alejadas tanto de Ladrillar y El Cabezo (Cáceres), una decena en conjunto que están en el Albergue La Concha; como de Monsagro (Salamanca), de los que cerca de una treintena están atendidos en las instalaciones de la Escuela de Idiomas y múltiples decenas mucho más están con familiares o alojados en hoteles.

Una vez superada la tensión y los nervios iniciales de los desalojos, la sensación este miércoles entre los desalojados es de tranquilidad, más allá de la preocupación por entender como evolucionan los fuegos y si afectan a las casas, y de agradecimiento hacia el trato que les da el Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo y el plantel del Colegio de Psicólogos de Castilla y León y de la Junta que les atiende y se atrae por su situación.

"Cayó un rayo realmente fuerte y comenzó rapidísimo, se veía una humareda tremenda. Estábamos durmiendo la siesta y ahora comenzaron a decir que nos debíamos ir y solamente, cogimos lo que teníamos puesto, los fármacos de mi marido y nos fuimos", enseña en afirmaciones a Europa Press Fidela Pino, una mujer natural de Ladrillar pero que vive en Gijón desde pequeña y estaba en su pueblo para pasar los meses de verano al lado de su marido.

Junto a ella, en el albergue mirobrigense, están siete vecinos de la pedanía de El Cabezo, todos ellos mayores, pero que están bien de ánimo y de salud. "Esta es la broma que nos ha tocado", lamenta Juan Domínguez, que está en Ciudad Rodrigo con su mujer.

En la situacion de Monsagro, la situación ha podido ser menos imprevisible, por el hecho de que el fuego que procedía del frente de Ladrillar (Cáceres) había empezado el primer día de la semana, pero los vecinos de este pequeño ayuntamiento del sur de Salamanca no creían que se fuera a complicar tanto para desocupar. En la mañana de este martes confirmaron que las llamas habían "bajado la sierra y cruzado el río", como enseña Fermín Roncero, habitante en el pueblo al lado de su familia a sus progenitores nonagenarios, y en ese instante han comenzado a informarles de que deberían dejar sus casas.

"La Guardia Civil mencionó que debíamos desocupar todos el pueblo. En principio creíamos que solo la gente mayores, pero entonces nos afirmaron que todos", explicó Belén Vicente, una mujer natural de el pequeño ayuntamiento salamanqués, que hoy día vive en Marruecos pero que estaba pasando unos meses en la vivienda que tiene en Monsagro, al lado de su marido y su hijo de corta edad. "Estos pequeños se amoldan a todo", añade la madre.

Andrea Vila, una muchacha berciana trabajadora del Centro de Interpretación de los Mares Antiguos de Monsagro, que radica en la ciudad helmántica y que está asimismo guardada provisionalmente en Ciudad Rodrigo, ha añadido que el desalojo fué "un tanto duro" en especial para la gente "nacidas en el concejo y que han vivido toda su historia" en Monsagro.

Vila ha considerado que la "mala administración" del monte ha causado que el incendio haya adelantado mucho más y haya sido preciso desocupar Monsagro. "Pienso que no se debe llegar a esos extremos de tener que llegar a desocupar un ayuntamiento. Habría que recompensar considerablemente más la conservación y la prevención de incendios antes que ocurra esta clase de cosas", ha lamentado esta joven.

"Fué una inversión de dinero mayor el tener que llevar a cabo todo este operativo que si se hubiese invertido un tanto en el cuidado del monte", ha calculado Andrea Vila, que ha apuntado que la cuadrilla anti incendios forestales llegó "a primeros de julio" en el momento en que "comunmente debería haber podido trabajar en la prevención desde abril o mayo", explicó.

Tanto cacereños como helmánticos encaran estos días con paciencia y con la cabeza puesta en sus casas y terrenos, confiando en que no se vean damnificados por las llamas, como le pasa a Fermín Roncero, que aparte de la vivienda tiene en Monsagro una finca de castaños, que "de entrada se está salvando".

"Más que nada con ganas de regresar", resalta Roncero, que ha detallado que tenían la iniciativa de que podrían regresar esta tarde a Monsagro, pero "semeja que se está complicando". Eso sí, cree que está faltando "un tanto" de información sobre la evolución del fuego.

Mientras tanto, treinta vecinos de Monsagro (Salamanca) pasaron la noche del martes en las instalaciones de la Escuela de Idiomas, donde afirman que aun se quedó a reposar con ellos el alcalde de Ciudad Rodrigo, Marcos Iglesias (PP). De hecho, la enorme mayoría de los desalojados expresan su agradecimiento y satisfacción con el trato recibido en Ciudad Rodrigo.

Incluso en la mañana de este miércoles varios de ellos pudieron efectuar una visita turística dirigida por el concejo merced a la colaboración altruista de La Brecha Turismo y de la joven trabajadora del museo ubicado en Monsagro. También se sumaron varios de los cacereños, mientras que otros han favorito asistir a obtener la prensa o medicinas que no se pudieron traer desde sus domicilios.

El alcalde de Ciudad Rodrigo y el aparato de Gobierno están atentos de las pretensiones y han visitado esta mañana a los alejados. Marcos Iglesias explicó que desde la tarde del lunes el Ayuntamiento les ha acogido y entregado ropa y atención sanitaria y para proveerles de productos fundamentales, aparte de las comidas.

En la noche de este martes, ha precisado, se sirvieron cerca de cien cenas a personas alejadas, si bien Iglesias estimaba que ciertas de ellas se habrían movido ahora a otros ayuntamientos y que en la mañana de este miércoles la cifra de personas acogidas en la ciudad mirobrigense --en instalaciones municipales o con familiares-- rondaría las 60.

"Es una estancia extendida pero semeja que precisa por el hecho de que los fuegos prosiguen activos tanto en Las Hurdes como en la región de Monsagro", ha precisado.

Iglesias ha manifestado su solidaridad con estas personas y explicó que está en contacto tanto con la Junta de Castilla y León como con la de Extremadura para comprender la evolución de los incendios.

Los vecinos de las dos zonas se enseñaron muy agradecidos con esta atención. "El alcalde, los concejales y Cruz Roja nos trataron con cariño, atentos de nosotros en todo instante, si bien nos encontramos preocupados", ha apuntado Belén.

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