• sábado 28 de enero del 2023

Condena al dueño de un taller en Valladolid por grabar a su usada en el baño

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VALLADOLID, 30 Oct.

El Juzgado de lo Penal número 4 de Valladolid ha impuesto una condena de prácticamente un par de años de prisión a J.C.F, titular de un taller en un polígono industrial de la ciudad más importante en cuyos servicios instaló una cámara esconde con el propósito de grabar a su usada.

En su sentencia, el juez considera probada por la parte del encausado la comisión de un delito contra la privacidad (producto 197.1 del C.P) y le impone un año y once meses de prisión, multa de 5.400 euros y el abono a la usada perjudicada de un total de 6.000 euros en término de indemnización, aparte del pago de costas, según detallaron a Europa Press fuentes jurídicas.

"La participación del acusado en los hechos es imposible evaluar por medio de ninguna prueba directa, sino más bien de rastros. Y en un caso así hay rastros sólidos que dejan estimar que el acusado fue quien, mediata o en el instante, instaló esa cámara", decreta el juzgador.

En el lapso de la visión, el acusado manifestó que él ignoraba que en el baño hubiese una cámara, que él no la puso y tampoco
sabe quién la instaló, más allá de que múltiples trabajadores declararon haberse dado cuenta de que siempre y cuando ella asistía al servicio el encausado cogía velozmente su móvil personal y se aproximaba al baño en cuyo interior se encontraba la víctima.

Sorprendidos de esta situación, de cuando en cuando, de manera disimulada, se aproximaban al jefe, logrando ver en alguna ocasión de qué forma
en su móvil inteligente se veían imágenes del baño, sin que tuviesen duda alguna de que lo que se veía era ese servicio.

Fiscalía había pedido pena de un par de años y medio de prisión, multa de 5.400 euros, y el pago a la víctima de una indemnización de 3.000 euros, al tiempo que la acusación especial, ejercida por la letrada Aroa González Cañibano, había alto su solicitud a cinco años y diferentes cuestiones de inseguridad, adjuntado con una indemnización de 8.000 euros, al comprender que en el delito contra la privacidad concurrían las agraventes de abuso de seguridad y superioridad.

En su sentencia, contra la que cabe recurso, el juez considera como hechos probados que de antemano al 2 de diciembre de 2021, sin poder precisarse fecha precisa, pero precisamente en el año 2019, el en este momento culpado, carente de antecedentes penales, instaló una cámara en un baño ubicado en las instalaciones de la mercantil de la que era dueño.

Dicha cámara se encontraba instalada tras una reja de ventilación, lo que escondía su vida, y se encontraba medianamente tapada con un guante de color negro para eludir que su presencia fuera descubierta. El baño era de empleo único de la única trabajadora mujer de la compañía.

La cámara, ubicada justo sobre el inodoro del baño, captaba desde una visión mayor a dicho retrete y se encontraba enlazada al móvil personal del acusado, de manera que el culpado podía ver lo que la cámara grababa cualquier ocasión.

De forma frecuente, en el momento en que la trabajadora asistía al servicio debía reportar de semejante radical a su jefe, anterior instrucción expresa dada por exactamente el mismo, con lo que entonces el 'voyeur' accedía a su terminal telefónico y veía lo que ocurría en el baño.

No fue hasta el día 2 de diciembre de 2021 en el momento en que la víctima descubrió la presencia de esa cámara y denunció unos hechos que le han causado un trastorno adaptativo.

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