• lunes 05 de diciembre del 2022

Condenados a un total de 3 años y diez meses de prisión los 2 acusados estafar jamones por toda España

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   VALLADOLID, 19 Jul.

   La Audiencia Provincial de Valladolid ha culpado a penas que suman tres años y diez meses de prisión a los 2 acusados de estafar prácticamente quinientos mil de euros a compañías de toda España, la mayor parte de artículos cárnicos, hace una década.

   En preciso, se condena a Diego L.G, el que fuera testaferro u "hombre de paja" de la estafa a un año y 4 meses de prisión, con los que se conformó en el juicio, como creador de un delito continuado de estafa agravada y multa de 360 euros, todo ello con las mitigantes de dilaciones incorrectas, confesión (arrepentimiento) y drogadicción. Por otro lado, por un delito de pertenencia a conjunto criminal y sabiendo exactamente las mismas mitigantes, a un par de meses de prisión que se reemplazan por una multa igual a la previo.

   Por su parte, la Audiencia, en el fallo al que tuvo ingreso Europa Press en fuentes jurídicas, condena al empresario murciano José A.N. a un par de años de prisión y multa de 1.260 euros por el delito continuado de estafa agravada, con agravante de reincidencia y mitigantes de dilaciones incorrectas y de reparación parcial del daño, y a seis meses de prisión por delito de pertenencia a conjunto criminal, asimismo con la app de la atenuante de dilaciones incorrectas.

   A los dos se les imponen las costas y van a deber abonar, de manera caritativa y adjuntado con la compañía Dismarianga S.L.U. las proporciones atentos a mucho más de diez compañías perjudicadas.

   El Ministerio Fiscal pedía para el primero de ellos la citada pena, con la que se conformó el acusado, y para el segundo 4 años de prisión y 3.000 euros de multa por el primero de los delitos y otros seis meses de prisión por el segundo. En éste último caso, la defensa solicitó la absolución y sostuvo que los hechos encausados no son algunos y que su patrocinado no tuvo participación alguna en exactamente los mismos y, de manera opción alternativa o subsidiaria, invocó la prescripción del delito, la atenuante de dilaciones incorrectas y la atenuante de reparación del daño. Por su parte, la defensa de Dismarianga se opuso a la compromiso civil que se le atribuía.

   A lo largo del juicio, Diego L.G. acusó al otro acusado, el empresario murciano José A.N, de usar a toxicómanos, entre ellos nuestro declarante, a fin de que figuraran como gestores de sus compañías a fin de no llevarlo a cabo él en los papeles ni firmar nada y de esta manera salir indemne de esa actividad delictiva.

   Además, confesó que no se pensó ni un segundo el ofrecimiento que José A.N. le logró en su día a fin de que desde el 19 de diciembre de 2011 figurase como gestor de Dismarianga SLU, con origen en Valladolid, gracias a su grave adicción a la cocaína, exactamente la misma que le llevó a cumplir esenciales condenas por tráfico de drogas en múltiples países de Sudamérica.

   Exactamente, llegado preso desde Argentina merced al desarrollo de extradición concedido, Diego L.G. pactó una importante rebaja en su condena, de cinco años y medio a solo un año y 4 meses en lugar de declarar contra su exjefe, José A.N, a quien atribuyó la confección de la trama con la que logró estafar prácticamente quinientos mil de euros a diferentes distribuidores de mercancía, la mayor parte de artículos cárnicos.

   "El señor José era el cerebro. Nunca firma nada, no deja huella, para eso tiene a otra gente, yo entre ellas. Soy culpable un par de veces, por imbécil, por haberme dejado mentir para estafar a gente honrada, y por caer en la sustancia", lamentó Diego L.G a lo largo de la visión, donde explicó que él no sabía nada de sociedades limitadas ni nada de compañías y que se limitaba a ir al notario para firmar y entrar en contacto con distribuidores, por indicación de su compañero de banquillo, con el único propósito de hacerse con un dinero para subvencionar su adicción.

   Diego repitió que el empresario murciano no solo le empleó a él como mero instrumento sino más bien asimismo a otros toxicómanos. "Fuimos víctimas escogidas", censuró el acusado, quien el 13 de marzo de 2012 se presentó en la comisaría de la Policía Nacional en Murcia para denunciar los hechos y contar que los distribuidores no cesaban de llamarle para demandarle el pago de las mercancías. "El señor José es bien conocido en el planeta de la estafa, en verdad en el momento en que fui a denunciar la policía ahora tenía fotografías de él", recordó.

   El presente desarrollo juicial ha atravesado varias vicisutes con apariencia de suspensiones y conformidades, en tanto que otros 2 de los implicados, Antonio Mariano G.H. y José Javier C.G, ahora acordaron en su día sus respectivas condenas de un par de años de prisión, al paso que el hijo del primordial inculpado, Julián A.T, continúa en sitio desconocido.

   Su progenitor, José A.N, mantuvo su inocencia y se ha desmarcado de las operaciones de compra de material de Dismarianga, una mercantil con la que, como de esta forma ha apuntado, jamás tuvo nada que ver, al paso que ha acusado a Diego L.G. de montar su "frecuente papel de drogodependiente".

   El presunto cabecilla de la trama reconoció haber transferido a Diego diferentes compañías al transmitirle éste su intención de montar un lugar de comidas y especificó que la enemistad entre los dos brotó en el momento en que descubrió que una finca que le había alquilado a él y un colombiano la estaban usando los dos para temas de sustancia.

   "Diego es un mentiroso compulsivo. El y su amigo estaban ocultando cocaína entre la escayola y el tejado de la vivienda que les había alquilado y de ahí que debí denunciarles frente a la Guardia Civil", ha sostenido José A.N. para argumentar el motivo de la animadversión hacia su persona por la parte de la primordial prueba cargo presentada en este momento en el juicio por la fiscal del caso.

   La inculpadora sostiene que los acusados abonaban en un inicio los pedidos para de esta manera ganarse la seguridad de sus víctimas y a posteriori efectuaban pedidos considerablemente más copiosos y una vez recibida la mercancía simulaban el abono a través de pagarés los que, llegado su vencimiento, eran devueltos por los bancos por carecer de fondos.

   A través de este trámite, durante 2011, hicieron varios pedidos de mercancía a compañías establecidas en diferentes puntos de España, desde Valladolid, Lugo, Leganés, Madrid, Barcelona, Guijuelo (Salamanca), Girona, Badajoz y Segovia, de las que consiguieron genero por importe global de 446.196 euros que no abonaron.

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