• viernes 3 de febrero del 2023

Culpado a ocho años por tentativa de asesinato el vecino de Cabezón que hirió a otro con un rodillo de cocina

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VALLADOLID, 16 Jun.

La Audiencia de Valladolid ha sentenciado a ocho años de prisión al vecino de Cabezón de Pisuerga que en 2021 asestó a un convecino múltiples golpes en la cabeza con un rodillo de cocina y le ocasionó graves lesiones.

El fallo de la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia provincial cree que el creador, Eligio M.E, es creador de un delito de tentativa de asesinato en la persona de Manuel B.L, y, a mayores de la citada pena privativa de independencia--las acusaciones pública y especial habían pedido diez años--, le impone la obligación de indemnizar a su víctima en la proporción de 14.570 euros y con otros 2.000 al Sacyl por la asistencia sanitaria prestada, según detallaron a Europa Press fuentes jurídicas.

Ahora en el juicio, vecinos de Cabezón que presenciaron el hecho registrado en 2021 en el Hogar del Jubilado, donde el en este momento culpado ocasionó graves lesiones a otro en la cabeza al golpearle con un rodillo de cocina, mantuvieron que la víctima podría haber fallecido de no mediar la intervención en la refriega de múltiples presentes.

En verdad, la defensa, que en un inicio había pedido un fallo absolutorio, alteró y al final solicitó un par de años de prisión por delito de lesiones y, de forma alternativa, tres años y nueve meses por tentativa de asesinato.

Las testificales de quienes presenciaron los hechos el día de coches, sobre las 21.30 horas del 31 de octubre del pasado año, fueron claves en el fallo sentenciador en lo que se refiere a estimar demostrado que la meta del acusado no era otro que terminar con la vida del lesionado, algo que no ha podido consumar fruto de la rápida actuación del gerente del local y de un guarda civil de paisano, quienes desarmaron a Eligio y le redujeron.

Tanto la camarera del lugar como el gerente y el guarda civil de paisano que se encontraban en el ámbito de la agresión narraron contado que aquel día el acusado "llevaba intentando encontrar" al agredido, Manuel B.L, con el que coincidió por último en el local y fue entonces en el momento en que Eligio se tomó un vino "súper veloz", salió a la calle y regresó al poco tiempo con una bolsa de plástico bajo el brazo.

Los presentes recordaron que entonces se aproximó a Manuel, apodado "el manchego", en el momento en que éste se encontraba sentando frente a una mesa y, de manera inesperada, "desenfundó" un rodillo de cocina de amasar pan y la emprendió a golpes con la víctima.

"¡El primero en la frente!", espetó la camarera, que, exactamente la misma el resto de presentes, repitió que si el atacante no ha podido arrear mucho más de otros 2 o tres rodillazos fue al echársele encima el gerente y el guarda civil.

"¡Si no le reducimos le aniquila pues no paraba de ofrecerle golpes!", abundó el agente, al tiempo que el gerente del lugar puntualizó que Eligio se encontraba "fuera de órbita, desbocado", sin que el testigo conociese qué riñas o inconvenientes había entre atacante y agredido.

La explicación del hecho la daba nuestro acusado al comienzo del juicio en el momento en que, tras admitir la autoría de los hechos, señaló que su único propósito en el momento en que acometió a la víctima era "meterle exactamente el mismo temor" que ésta le había metido en el cuerpo tras amenazarle tiempo antes con partirle la cara.

"Soy un individuo operada del corazón y le tenía pavor pues al amenazarme de esa forma temía por mi vida", mantuvo Eligio, quien de ahí que el día de coches se sirvió de un rodillo que llevaba en el turismo y que empleó como arma debido, ha aducido en su descargo, a la mezcla de alcohol y pastillas para su dolencia cardiaca.

"A fin de que me parta la cara a mí, se la parto yo antes", es lo que en su instante justificó Eligio frente a la Guardia Civil y que sostuvo en el juicio, con la peculiaridad de que en este momento aseguró desconocer el número de golpes dado a su contrincante pero sí precisa que de ninguna manera su intención era terminar con su historia.

Por su lado, el herido, mucho más popular en el pueblo como "el manchego", atribuyó lo ocurrido a que meses antes había debido llamar la atención a su atacante por "faltarle el respeto" a su pareja, en concreto por un comentario "obsceno", por eso los dos llevaran por lo menos 4 meses sin dirigirse la palabra.

Sobre lo ocurrido, Manuel recordó que se encontraba sentado frente a una mesa viendo su móvil y de súbito, sin poder reaccionar, recibió un golpe horrible en medio de una frente. "Creí al comienzo que se me había caído el techo encima", decladró "el manchego", quien afirma que el segundo rodillazo le partió el móvil inteligente al intentar defenderse de manera instititiva en el momento en que se trató de resguardar la cabeza, al paso que un tercer golpe impactó en su boca y le partió la prótesis dental.

"¡Fue todo rapidísimo y contundente. No fue una fácil riña, iba a matarme, no tengo ninguna duda. El primer golpe me hundió la frente y el médico me mencionó que si el segundo me lo da exactamente en el mismo sitio me hubiese quedado por lo menos vegetal!", incidió Manuel en referencia a que el encontronazo recibido provocó el hundimiento del cráneo y éste quedó a una distancia mínima de 2 milímetros de su masa cerebral, en el momento en que comunmente las dos partes se encuentran separadas por cinco milímetros.

De lo que tampoco tiene duda alguna la víctima es que Eligio no actuó bajo la predominación de las bebidas alcohólicas, así como el acusado manifiesta. "Un individuo bebida no actúa de esta forma, lo tenía todo muy planeado", sentenció.

La víctima asimismo explicó que debió pasar por el quirófano para ser doblegada a una dañina intervención quirúrgica y que a causa del episodio traumático sufrido convive todos los días con el ibuprofeno para batallar sus persistentes problemas y cualquier situación fuera de lo común le hace un profundo agobio.

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