• viernes 30 de septiembre del 2022

Culpado a seis años de prisión el pederasta que tenía y distribuía vídeos de violaciones anales de bebés

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La fiscal jefe rebajó la solicitud de pena de siete a seis años al utilizar la atenuante fácil de dilaciones incorrectas

VALLADOLID, 7 Jul.

La Audiencia Provincial de Valladolid ha culpado a seis años de prisión, tal como a múltiples medidas que eviten el contacto con menores a lo largo de diez años, a J.G.R, juzgado por tener y repartir vídeos de violaciones anales de bebés.

En su fallo, al que tuvo ingreso Europa Press en fuentes jurídicas, se condena al acusado a seis años de prisión, inhabilitación particular para trabajar con menores de edad o discapacitados a lo largo de diez años, independencia observada a lo largo del mismo tiempo, prohibición de efectuar ocupaciones rentables u onerosas con menores y le impone la realización de un curso de educación sexual.

El sujeto fue detenido en el mes de noviembre de 2016 tras un registro en su residencia en el que se le requisaron mucho más de 33.000 ficheros de pornografía infantil, ciertos de extrema crudeza, en tanto que recogían la violación anal de bebés de entre 2 y tres años.

La Fiscalía solicitó en un inicio siete años de prisión, si bien rebajó la pena en un año al utilizar la atenuante de dilaciones incorrectas. La acusación pública, a juzgar por las pruebas, comprendió de forma plena demostrado que J.G.R. era siendo consciente de que en el momento en que se bajaba el material de contenido pederasta, de extrema crudeza, no lo hacía por equivocación, ya que utilizaba buscas muy concretas, y que lo se encontraba distribuyendo con otros individuos de la red, con lo que de esta manera conseguía una mayor agilidad en las descargas.

La defensa, por el contrario, sostuvo su solicitud a la salón de un fallo absolutorio y, subsidiariamente, en el caso de condena, que se aplicase a su patrocinado la eximente completa de perturbación psíquica, petición esta última apoyada en un informe efectuado por un especialista en Psicología y Sexología que atribuía las descargas pedófilas a un "trastorno de acumulación", una suerte de síndrome de Diógenes informático', y a un trastorno osbsesivo-compulsivo y otro trastorno por agobio postraumático.

En este sentido, si bien otra pericial forense descartó que J.G.R. tenga perjudicadas las bases neurológicas de la imputación, el perito de la defensa sostuvo que el acusado tiende a amontonar material en sus ordenadores "y tiene temor a perderlo". "Esa acumulación de material pornográfico puede deberse al intento de identificarse con experiencias que tuvo en su niñez, con una finalidad diferente a la pura estimulación erótica", apuntó.

El sicólogo fue todavía mucho más allí y desveló que quizá se intente un intento de sobrepasar un trama de niñez, como aquel sufrido por J.G.R. en el momento en que unos compañeros de clase le bajaron un día los pantalones y sus genitales han quedado expuestos frente al resto de estudiantes. "Fue algo que le marcó", declaró a lo largo de la visión el perito, quien asimismo mostró sus inquietudes de que el acusado presente un perfil de pederasta ya que él mismo, frente al cuidado que tiene más que nada lo que este relacionado a la niñez, ha rechazado la oportunidad de sostener relación íntima con un niño.

La dureza de las imágenes la puso de manifiesto a lo largo del juicio un guarda civil, ingeniero y especialista informático que en su día recibió el encargo de peritar los ficheros pedófilos requisados al acusado, "de muy contenido elevado degradante".

"¡Fué durísimo, durante mi carrera jamás había visto algo de este modo"!, llegó a indicar el perito quien explicó que recibió mucho más de 21.000 gigas de contenido, entre películas comerciales y los duros ficheros sexuales con menores, en una "tarea sin limites" efectuada donde se halló "con bastante caos, salvo en lo relativo al material pederasta, que se encontraba realmente bien clasificado" y que había sido descargado por el acusado a través de los programas Emule y Ares entre los meses de enero y agosto de 2016.

El guarda civil ha sostenido que el supuesto pederasta, J.G.R, sabía de manera perfecta lo que hacía puesto que al examinar el material halló manuales sobre de qué forma modificar los dos programas y de qué forma apresurar descargas.

Otro agente que fue el instructor del atestado, por su lado, explicó que fue la Unidad Central de la Policía Judicial del Instituto Armado la que, a través del programa Quijote, inició la investigación al advertir la descarga de sobra de cien ficheros pedófilos enlazada a una IP de Valladolid que, por pesquisas siguientes, condujo al hogar del en este momento encausado.

Le encontraron en su rincón de trabajo, le leyeron sus derechos y después fueron con él a su piso para el pertinente registro, donde la Guardia Civil se incautó de 2 portátiles, diferentes discos duro, dispositivo externo, CDs y DVDs, material que el acusado, quien solo respondió a cuestiones de su letrado, manifiesta que lo había bajado sin entender que al tiempo lo se encontraba distribuyendo al carecer de entendimientos informáticos.

El acusado, electricista de profesión, explicó que empezó descargándose películas comerciales y después pasó a las de porno de mayores para al final entrar al infantil, sin que compartiese responsablemente con otros clientes.

"Lo tenía en misterio a fin de que absolutamente nadie lo supiese, no mi mujer. El material solo lo veía yo", ha insistido J.G.R, quien ha aducido que la contemplación de tal material no le ocasionaba exitación alguno y lo hacía para sobrepasar algún trauma sufrido en su niñez donde, así como ha incidido, fue hostigado por un hermano mayor y tuvo inconvenientes con otros pequeños.

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