• martes 06 de diciembre del 2022

Culpado en Valladolid a 4 años y nueve meses por abusar de su hija de 12 y mostrarse desvisto frente ella

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VALLADOLID, 20 Oct.

La Audiencia de Valladolid ha culpado a 4 años y nueve meses de prisión a un varón con iniciales F.B. por un delito de abusos sexuales sobre su hija, de 12 años, y mostrarse desvisto frente ella. Cuando la madre descubrió en su día los hechos, el en este momento culpado le confesó que se sentía atraído sexualmente por la pequeña.

En su sentencia, la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia Provincial considera al mencionado sujeto creador de un delito de abusos sexuales, con prevalimiento, sobre una menor de 16 años y de otro de exhibicionismo y también impone al culpado 4 años de prisión por el primero y nueve meses por el segundo, adjuntado con la pérdida de la patria potestad a lo largo de seis años, según detallaron a Europa Press fuentes jurídicas.

Además de esto, recuerda la prohibición de arrimarse o hacer llegar con la pequeña a lo largo de siete años; inhabilitación por idéntico periodo de tiempo para empleo o actividad relacionada con menores de edad, y independencia observada por siete años desde el cumplimiento de la condena, mientras que, en término de compromiso civil, va a haber de indemnizar a la pequeña con un total de 15.000 euros por los daños morales ocasionados.

La sentencia considera como hechos probados que el en este momento culpado, F.B, de 44 años, quien radicaba en un pueblo de la provincia de Valladolid con su mujer y sus 2 hijos menores de edad, empezó en las Navidades de 2020 a sostener reacciones de aproximación física hacia la víctima, de 12 años, especialmente cuando la madre se encontraba ausente.

Tal situación se encontraba afectando al estado anímico de la menor, quien empezó a enseñar ética baja, aspecto lloroso, falta de concentración, bajo desempeño escolar e inclusive vómitos, mareos y inconvenientes del sueño.

Fue el 9 de junio de 2021 en el momento en que la pequeña tuvo una contracción muscular en el hombro y el culpado la persuadió a fin de que se tumbase boca abajo en el sofá del salón para ofrecerle un masaje. Le retiró la remera y el sujetador y el pantalón corto que llevaba y aprovechó para hacerle tocamientos en la parte posterior de los muslos, todo ello más allá de que ella no deseaba y de este modo se lo logró comprender ya que solo había accedido a que le diese masaje en la espalda.

Además de esto, el culpado procedió a sacarle once fotografías con su móvil, sin que aquella se enterara, más allá de que esa tarde invitó, sin éxito, a la pequeña a ducharse con él, diciéndole que como no lo hiciese se iba a arrepentir.

Cuando él acabó de ducharse, a fin de que su hija le viese, se quedó apoyado en la pared en frente de la puerta de la habitación la pequeña, totalmente desvisto y con el pene erecto. La menor, al verlo, se atemorizó y cerró la puerta sujetándola por la parte interior a fin de que su padre no entrara.

Asimismo se considera acreditado que en el ambiente temporal entre la Navidad de 2020 y junio de 2021, F.B. sacó asimismo múltiples fotografías de la pequeña, sin que ella lo supiese, en el momento en que la menor se encontraba en su cuarto, tomándola por detrás y en ciertas cuales se encontraba apoyada en la silla del escritorio y las nalgas en un primer chato.

Los hechos los descubrió la madre en el momento en que halló en el móvil de su marido ciertas fotografías de su hija en el sofá con la espalda desviste y el pantalón corto recogido entre sus nalgas. Ello motivó que hablara con el acusado, quien terminó manifestándole que se sentía atraído sexualmente por la menor.

A consecuencia de estos sucesos, la víctima padece una sintomatología depresiva y deseosa que precisa de régimen psicológico. Se le ha diagnosticado un trastorno por agobio postraumático y depresión mayor moderada que causa un deterioro clínicamente importante en distintas áreas de actividad (estudio, momento de libertad y ocupaciones de ocio).

A lo largo del juicio, el padre adujo que únicamente efectuó un masaje a su hija en la espalda y en las piernas, sin llevar a cabo tocamientos inapropiados, y negó que hubiese propuesto a la menor ducharse juntos y que se hubiese exhibido desvisto y con el pene erecto enfrente de ella, si bien el tribunal da probabilidad a ella por su relato "congruente, persistente y claro en los hechos substanciales, sin que incurra en contradicciones importantes, tal como por la sepa de "incredibilidad subjetiva", en lo que se refiere a que la menor no sostenía una mala relación con el denunciado "ni fundamento alguno para efectuar una manifestación falaz contra él".

La condena se cimenta del mismo modo tanto en la pericial de la sicóloga de la Oficina de Víctimas, "que acredita una sintomatología en la menor de trastorno de agobio postraumático y de depresión que
es consecuencia de estos sucesos, correspondiéndose con la experiencia de una situación desmesurada como la referida por la menor", como en el informe del Equipo del Instituto de Medicina Legal, ya que "resulta elocuente y claro que el relato de la menor es creíble".

"Otra prueba de destacable trascendencia" en el presente juicio con relación a la conducta del acusado con la menor son las fotografías efectuadas por él y que se muestran en su móvil. "La apreciación conjunta de estas fotografías deja deducir que el acusado sentía alguna fijación o atracción por la menor joven, lo que se pone con relación a la manifestación de la madre", resalta el fallo judicial.

En frente de la solicitud absolutoria de la defensa, las acusaciones pública y especial habían pedido seis años de prisión por el primer delito y un año por el segundo, adjuntado con la prohibición de arrimarse a la víctima y hacer llegar con ella por espacio de once años; la pérdida de la patria potestad a lo largo de seis años; inhabilitación a lo largo de catorce años para el ejercicio de empleo, cargo público o profesión relacionado con menores de edad; independencia observada a lo largo de ocho años desde el cumplimiento de la condena y la obligación de formar parte en programas de educación sexual, aparte del pago de 15.000 euros a favor de la menor por los daños morales ocasionados.

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