En el corazón de Segovia, se está gestando un nuevo atractivo turístico que celebrará uno de los productos más emblemáticos de la región: el cochinillo. La construcción de un Centro de Interpretación del Cochinillo se llevará a cabo en la calle Marqués del Arco, justo frente a la majestuosa Catedral, en un esfuerzo por resaltar la relevancia cultural y gastronómica de este plato clásico.
Este proyecto llega en un momento significativo, ya que Castilla y León ha conseguido la Indicación Geográfica Protegida (IGP) para el 'Cochinillo de Segovia', un logro que fue celebrado recientemente en un evento donde la consejera de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, María González Corral, destacó la posición de la comunidad en el ámbito agroalimentario. Con esta IGP, Castilla y León suma un total de 41 figuras de calidad, superando a 14 países de la Unión Europea en este aspecto.
El Gobierno autonómico ha comprometido una inversión de tres millones de euros en un plazo de tres años para impulsar estas iniciativas, de los cuales 110.000 euros estarán destinados a promocionar la IGP del cochinillo. Esta inversión no solo busca ensalzar el producto, sino también asegurar su presencia en el mercado nacional e internacional.
En la misma presentación, el presidente de la Asociación para la Promoción del Cochinillo de Segovia (Procose), José María Ruiz, enfatizó que este reconocimiento servirá de motor comercial para expandir el mercado exterior del cochinillo, al que considera un “embajador” de la cultura segoviana. Resaltó además el apoyo institucional que han recibido desde el lanzamiento de este proceso en 2019.
El alcalde, José Mazarías, no se quedó atrás al resaltar la importancia del cochinillo como “seña de identidad” de la localidad. También se celebró que, a partir de ahora, los productos de cochinillo podrán ser certificados con la nueva marca de calidad, garantizando su autenticidad a nivel global.
A partir de esta fecha, cada pieza de cochinillo llevará un distintivo con el logotipo europeo, símbolo de su calidad. Ruiz también mencionó que la Asociación Procose se encuentra en etapas avanzadas de la planificación del futuro Centro de Interpretación, que servirá como una plataforma educativa sobre el cochinillo y su historia, y que se espera que abra sus puertas en pocos meses.
Además, la consejera recordó que otras iniciativas, como la IGP del Torrezno de Soria y la futura IGP Judión de La Granja, están en marcha, lo que demuestra el compromiso de la comunidad con sus productos tradicionales. Las empresas involucradas en la producción de estas figuras de calidad tendrán la oportunidad de asistir sin costo a las principales ferias del sector en el año 2026, impulsadas por la marca Tierra de Sabor.
El proceso para conseguir la IGP del Cochinillo de Segovia ha sido respaldado por estudios y colaboraciones llevaron a cabo por el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl). Estos estudios han permitido caracterizar el producto y garantizar su diferenciación en Europa, asegurando así que su calidad se mantenga tanto en el proceso de conservación como en la distribución.
La IGP asegura que el cochinillo se crie bajo estrictas condiciones en la provincia de Segovia y partes de Ávila, alimentándose exclusivamente con leche materna. Los cochinillos deben pesar entre 4 y 5,8 kilos, presentar un blanco característico y una carne rosada y tierna, que han enamorado durante generaciones a los amantes de la buena mesa.
A día de hoy, la IGP abarca 33 explotaciones y cuatro mataderos, con una producción prevista para 2024 que alcanzará los 161.382 cochinillos, generando un valor económico significativo para la región. La solicitud de registro se presentó en agosto de 2022 y, tras superar todos los requisitos exigidos, la IGP fue oficialmente reconocida por la Unión Europea en julio de 2024, destacando la relevancia de esta figura en el panorama gastronómico actual.
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