• viernes 3 de febrero del 2023

Desarticulado un conjunto criminal por cometer por lo menos 65 delitos de extorsión a través de el 'timo del sicario'

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Una demanda en la Guardia Civil de la ciudad pucelana de Tudela de Duero a fines de 2021 dio comienzo a esta investigación

VALLADOLID, 21 Ene.

La Guardia Civil, en el contexto de la Operación Calaveda, ha detenido a 22 personas y otras 18 son investigadas por efectuar cuando menos 65 delitos de extorsión por el procedimiento del 'Timo del Sicario', donde conminaban a individuos que pedían servicios de prostitución por medio de internet con mandarles un sicario a su residencia si no efectuaban un pago económico.

Una demanda en la Guardia Civil de la ciudad valisoletana de Tudela de Duero a fines del año 2021 dio comienzo a esta investigación por la parte del 'Aparato @' del centro armado de Valladolid. Los supuestos autores habrían intentado expoliar mucho más de 110.000 euros a sus víctimas, llegando a hallar cerca de 30.000.

Allí, un individuo denunció que había pedido por medio de internet servicios sexuales con una prostituta y pocos días después empezó a recibir amenazas telefónicas y mediante correo móvil inteligente exigiéndole dinero en lugar de no mandarle un sicario a su residencia, según ha detallado la Dirección General de la Guardia Civil por medio de un aviso recogido por Europa Press.

Con esta información, los agentes descubrieron una trama compuesta por un elevado número de autores y que habrían logrado expoliar cuando menos a 65 personas, víctimas que, mediante diferentes webs, empezaban contactos con mujeres con el objetivo de conseguir un servicio sexual.

Poco tiempo tras los encuentros, los perjudicados empezaban a recibir amenazas telefónicas y por app de correo exigiéndoles enormes proporciones de dinero, tanto en efectivo como por transferencia, si no deseaban que les enviasen a un sicario.

Para dotar de probabilidad a sus metas, los autores estudiaban intensamente la vida privada de las víctimas y a través de las comunidades localizaban a su círculo próximo y hallaban información sobre su historia personal y situación laboral con la meta de expoliar la mayor proporción de dinero viable.

Los detenidos y también investigados se aseguraban de poner fotografías de perfil con un semblante amenazante con personas encapuchadas y portando armas.

También remitían a las víctimas fotografías con contenido escabroso, cuerpos mutilados, decapitaciones y amputaciones, tal como vídeos de personas encapuchadas asiendo armas.

Las llamadas amenazantes procedían de números de teléfono con origen tanto de España como de República Dominicana, con personas con acento latinoamericano en tonos amenazantes.

Para que este conjunto criminal se hiciera con el efectivo de los perjudicados, facilitaban a las víctimas cuentas corrientes de mulas económicas.

Una vez que las mulas recibían el dinero de las víctimas, efectuaban retiradas de dinero en efectivo en cajeros para entregárselo en mano a ciertos líderes de la organización, recibiendo una compensación económica a cambio.

El conjunto criminal se dividía en tres construcciones localizadas en Madrid, Santander y Barcelona, más allá de que los elementos de cada conjunto se organizaban en diferentes trabajos: tres eran los cabecillas que tomaban el papel de captadores de mulas y líder de cada composición local, 19 eran mulas económicas y 18 eran ayudantes siendo sucesos de las líneas telefónicas o cuentas corrientes usadas para cometer las expolies.

Hasta el instante, los estudiosos han situado 65 víctimas en varios ayuntamientos organizados por todo el territorio nacional pero a lo largo de la operación la Guardia Civil descubrió que los autores habían intentado conseguir mucho más de 110.000 euros, llegando a hallar cerca de 30.000 euros.

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