BURGOS, 10 de diciembre. Un hombre de 78 años ha sido llevado ante la justicia por el Seprona de la Guardia Civil tras ser acusado de haber abandonado a cuatro perros mastines en su propiedad en el alfoz de Burgos. De estos animales, dos fallecieron, mientras que los otros dos fueron encontrados en un estado alarmante, con signos de severa inanición, deshidratación prolongada y un notable deterioro físico.
La investigación se inició hace unos días, cuando los agentes del Seprona recibieron información sobre el abandono de los mastines en un terreno ubicado en una zona cercana a la capital burgalesa. Según los reportes, parecía que los animales no recibían atención adecuada desde hacía semanas.
Al llegar al lugar, los efectivos constataron la presencia de ladridos y un fuerte olor, además de poder observar, desde el exterior, el cuerpo inmóvil de uno de los perros junto a la basura esparcida por toda la propiedad. Este panorama generó preocupación entre los agentes del instituto armado, que decidieron investigar más a fondo.
Tras localizar al propietario del terreno, los agentes realizaron una inspección minuciosa del lugar y hallaron una alarmante cantidad de desechos y excrementos. En este contexto, se confirmó la trágica situación de uno de los mastines, que había fallecido hacía días y cuya cadaver estaba escondido tras una puerta.
Además, en un espacio reducido adyacente, los agentes descubrieron a los otros dos perros, que se encontraban extremadamente desnutridos y rodeados de los restos de otro mastín que había muerto anteriormente. La situación era crítica, ya que los animales no podían sostenerse en pie.
Continuando con la investigación, se determinó que los mastines habían estado en condiciones de abandono y desatención extrema desde al menos el mes de agosto. Lamentablemente, la falta de microchip, cartilla sanitaria y las vacunas obligatorias evidencian un serio incumplimiento de las normativas de bienestar animal.
Los perros presentaban además problemas tales como la falta de pelo en diversas áreas y uñas completamente enrolladas, lo que indica que habían estado sin la posibilidad de moverse adecuadamente durante un tiempo prolongado. Todo esto apuntaba a un deterioro físico evidente y preocupante.
Los animales fueron evacuados de manera urgente a una clínica veterinaria, donde se confirmó que sufrían de inanición severa, deshidratación y caquexia extrema. Sin la intervención oportuna de las autoridades, su destino habría sido fatal en cuestión de horas.
Por lo tanto, el cuidado de los perros ha sido transferido al Ayuntamiento local con el fin de asegurar su recuperación y eventual adopción. Asimismo, el propietario deberá hacerse cargo de todos los costos relacionados con los tratamientos necesarios para los animales.
Finalmente, el Seprona ha iniciado las diligencias correspondientes y puesto toda la información a disposición de los Juzgados de Instrucción de Burgos, donde el caso tomará su curso legal correspondiente.
Categoría:
Newsletter
Entérate de las últimas noticias cómodamente desde tu mail.