• viernes 3 de febrero del 2023

Eduard Fernández comienza en el monólogo con un homenaje a su madre

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   El Calderón de Valladolid acoge el estreno de 'Todas y cada una de las canciones de amor', adaptación de Santiago Loza con dirección de Andrés Lima

   VALLADOLID, 18 Ene.

   "No se atemoricen, yo los voy a llevar de la mano, si me dejan. No me suelten, por favor. Les suplico que me tengan piedad y paciencia, vamos a atravesar este día", de esta manera comienza Eduard Fernández 'Todas y cada una de las canciones de amor', una obra con la que comienza en el monólogo y en el que se mete en la piel de su madre, fallecida en 2020, para homenajearla mediante sus experiencias y despedirse de ella sobre las tablas.

   "Siendo actor, un teatro es buen rincón para despedirme", ha subrayado el actor a lo largo de la presentación del montaje, comandado por Andrés Lima y apoyado en un artículo original del dramaturgo argentino Santiago Loza.

   Tras perder a su madre, enferma de alzhéimer, y sin poder despedirse en persona de ella gracias a las restricciones de movilidad que por ese momento imponía la pandemia, Fernández quedó atrapado por el artículo de Loza y decidió trabajar sobre él con Andrés Lima, con quien arrastraba desde hacía tiempo la iniciativa de adentrarse en el monólogo, según explicó.

   Desde ahí, contaron con la participación del propio dramaturgo argentino, quien les asistió a rehacer el artículo para amoldarlo a las situaciones personales de Eduard Fernández y su madre. "En el artículo, esa madre nos charla de su hijo, al que le cambiamos el nombre y pasó a nombrarse Eduardo, como me llamaba ella. Añadimos que era enclenque, que le costó realizarse, que tenía los pies planos, que se hacía pipí hasta muy mayor... El hjijo era gay, yo no... Pero en lo fundamental es similar... Simplemente hemos acercado un tanto mucho más la obra a mí", ha incidido el actor, quien admite que encara este primer monólogo "encantado y inquieto como mandan los cánones", un vértigo que "tiende a ser proporcional a las ganas" y en un caso así "los dos son altos", si bien acepta que en esta situación, el "único rincón" donde está relajado "es un ámbito".

   En ese sentido, el intérprete barcelonés ha recordado hablamos de una obra "muy emotiva" que encara con una "edad bastante" a fin de que no le "arrastre", pese a lo que Andrés Lima ha defendido que "es bonito dejarse arrastrar". "Un actor es un deportista de la emoción, para supervisar hay que dejarse llevar", ha subrayado el directivo, a eso que Fernández ha precisado que "es muy precioso tener un espacio en el que uno puede dejar caer su emoción".

   El Teatro Calderón de Valladolid acogerá este fin de semana, el sábado 21 y el domingo 22, el estreno absoluto de esta obra con la que Eduard Fernández se reconoce "un tanto frágil", hasta el punto de imaginar la reacción de su madre de poder verlo: "¿Y todo eso para mí, Eduardo? ¿Les va a atraer, Eduardo? ¿Tú crees?", ha interpretado el actor a lo largo de la presentación del montaje, conmemorada este miércoles en nuestro teatro.

   Fernández ha subrayado que se siente "muy arropado" sobre el ámbito por el aparato que encabeza Lima y que se complementa con Joseba Gil en la producción, Beatriz San Juan en la escenografía, Miquel Ángel Raió en las imágenes, Valentín Álvarez en la iluminación, Kike Mingo en el sonido y Laura Ortega como ayudante de dirección.

   Andrés Lima explicó que la obra "se marcha conformando a imagen y semejanza de su intérprete", mientras que ha advertido que se hizo "con el mayor respeto" hacia el personaje de Ana María y en el que se expone "de qué manera confrontar a la vida enfrentándose a la desaparición".

   También, el directivo ha precisado que el alzhéimer se habla en 'Todas y cada una de las canciones de amor' desde "el lote poético" y "no como un análisis científico", lo que compone un cuento "en ocasiones de amor, en ocasiones de terror y en ocasiones muy entretenido".

   "Hice esto para despedirme de mi madre, en su día no me pude despedir, yo se encontraba en Madrid y ella en Barcelona. Siendo actor un teatro es buen rincón para despedirme", ha apostillado Eduard Fernández sobre este "juego de espéculos infinito" con toques de 'clown' en el que interpreta a su madre para charlar de sí, algo "inusual prácticamente desde el comienzo", a juicio de Lima, quien admite que a lo largo de la preparación dejó de habar con Eduard y llevarlo a cabo con Ana María.

   "No era regentar, era charlar con alguien que está presente, en eso el teatro tiene bastante de ocultista", ha apostillado. No obstante, Fernández se ha felicitado por que los dos tuviesen "clarísimos" los permisos de cada uno de ellos para lograr trabajar "con independencia".

   Alén del título, la parte musical juega un papel clave en la obra, con cinco canciones de los años 60 elegidas que resumen lo que ocurre en escena y dejan ingresar en la cabeza de Ana María. "Recuerdo bastante en el momento en que mi madre se encontraba ahora bastante vegetal, yo se encontraba en Madrid, en pandemia, por medio de una llamada le canté una nana que nos cantaba de pequeños y que absolutamente nadie mucho más conoce y su reacción fue bestial, una cosa inexplicable".

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