• domingo 29 de enero del 2023

El 1-1-2 participa en mucho más de miles de accidentes, mucho más del 25% se ajusta a rescates

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VALLADOLID, 15 Ene.

Más de miles de accidentes han requerido la intervención del Centro Coordinador de Emergencias (CCE) de Castilla y León en 2022, siendo los mucho más repetidos los rescates de montaña, seguidos de los accidentes en los que se vio implicado un transporte de mercancías peligrosas, las buscas de personas y los accidentes sanitarios en sitio público.

En preciso, en 2022 se coordinaron desde el CCE 265 rescates, 193 de los que fueron en zonas de montaña, 37 en medio acuático, 4 en grutas y 31 en zonas de bien difícil ingreso.

La cifra es tenuemente inferior a la de 2021, año en el que, pese a las limitaciones a la movilidad gracias a la Covid-19, se alcanzó la cifra mucho más alta de los últimos 4 años, con 278 rescates gestionados (204 de montaña, 42 en medio acuático, 1 en gruta y 31 en zonas de bien difícil ingreso). En 2020, año de sobra meses con limitaciones a la movilidad, se llegó a los 184 rescates y en 2019 se contabilizaron 221.

En cuanto a los elementos que se movilizan desde el CCE en estos géneros de salve, se tiene las habilidades de todos y cada uno de los organismos libres, priorizando por tiempos de intervención y aptitud, según la gravedad. También es frecuente que se requiera la participación de equipos especialistas de salve de otras comunidades autónomas, tal como organizaciones cooperadoras, comunica la Junta por medio de un aviso remitido a Europa Press.

Además, en relación la situación lo necesita, por tiempos de ingreso y gravedad, se añade la experiencia del Grupo de Rescate y Salvamento (GRS) de la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, formado por expertos en salve de montaña y zonas de bien difícil ingreso, que llegan hasta la persona o personas que deben ser salvadas en helicóptero.

Al tener un enfermero rescatador en el aparato de salve, su intervención es escencial en accidentes graves, puesto que posibilita las mejores condiciones sanitarias en el salve en estas situaciones en los que el helicóptero de Emergencias Sanitarias Sacyl no logre entrar por las condiciones del lote, ocasiones en las que el conjunto de salve y salvamento efectúa la extracción de la persona herida y la traspasa al helicóptero de los servicios sanitarios.

El transporte de mercancías peligrosas, por ferrocarril o carretera, ha requerido la intervención del CCE en 185 oportunidades en 2022, cifra muy afín a la de 2021, año en el que el número de intervenciones fue de 183 y sutilmente mayor a la de 2020 y 2019, con 154 y 157 intervenciones, respectivamente.

Los elementos que se movilizan desde el CCE frecuentemente son la Guardia Civil y los bomberos expertos, que continúan en región hasta el momento en que la mercancía puede reanudar la marcha.

En 4 de los 185 accidentes gestionados por el CCE debió activarse el Plan Especial de Protección Civil frente urgencias por accidentes en el transporte de mercancías peligrosas por carretera y ferrocarril en la Comunidad de Castilla y León (MPcyl) aprobado en 2008.

Por otra sección, el CCE reguló la búsqueda de 168 personas, 22 menos que en 2021 (en 2020, 130, y en 2019, 188). Sin embargo, en contraste a años precedentes, los operativos de las buscas en ese año debieron alargarse a lo largo de mucho más tiempo, lo que ha supuesto un aumento de las pretensiones de personal y elementos en el CCE.

En la búsqueda de personas, merece mención particular la participación de los voluntarios y voluntarias de Protección Civil que asisten de manera ejemplar en el momento en que la agrupación o asociación a la que forman parte recibe el aviso del CCE requiriendo su colaboración. Castilla y León contó en 2022 con 2.790 personas voluntarias de Protección Civil incorporadas en agrupaciones y asociaciones de Protección Civil enlazadas a las entidades locales.

En los últimos meses del año, además de esto, el CCE reguló 2 accidentes relacionados con la búsqueda de aeronaves siniestradas, una del servicio de extinción de incendios de la Xunta de Galicia que volaba con destino Córdoba, y una aeronave tipo ultraligero que hacía un vuelo local en el aeródromo pucelano de Matilla de los Caños.

El número de estos accidentes en 2022 fue de 165, mayor a los de años precedentes (156 en 2021, 137 en 2020 y 113 en 2019). En estas situaciones el hecho se genera en una región con contrariedad de ingreso para los servicios de urgencia, lo que necesita medios especialistas para la evacuación de la persona perjudicada. Los elementos que el CCE moviliza en un caso así van desde la Guardia Civil o la Policía Local hasta el GRS de la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio.

El CCE asimismo participa en casos de personas desorientadas que llaman al 1-1-2, que en 2022 fue en 102 oportunidades; en incendios forestales fueron 31 las intervenciones del CCE a lo largo del verano de 2022; meteorología desfavorable, con cinco capítulos, incendios en industria (45), desmorones de inmuebles, accidentes de parapente o globos aerostáticos, servicios básicos, incendios de vivienda con necesidad de evacuación... son otros accidentes que asimismo han requerido actuaciones.

La resolución eficiente de todas y cada una estas urgencias pide una sólida coordinación de medios personales y elementos materiales y tecnológicos que se logra con la práctica periódica de simulacros a lo largo de los que se recrean toda clase de niveles críticos. A lo largo de 2022 se realizaron 5 simulacros en los que participaron los expertos, medios y elementos que se activan mucho más recurrentemente en la resolución de las urgencias no sanitarias.

A todos y cada uno de los elementos y medios convocados previamente hay que sumar el Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias, cuyos servicios son demandados por una autoridad en el momento en que cree que la gente que se ven implicadas en un hecho necesitan la asistencia de un sicólogo en exactamente el mismo instante de generarse el hecho.

Desde la Agencia de Protección Civil y Emergencias se reitera que la relevancia de la autoprotección en frente de los peligros. Por este fundamento, este 2023, año de la civilización precautoria, en el marco del Plan de promoción de la autoprotección de Castilla y León, un programa aproximará la civilización de la autoprotección a los ayuntamientos mucho más pequeños de la Comunidad.

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