Crónica Castilla y León.

Crónica Castilla y León.

El aumento de ataques de lobos al ganado en Castilla y León preocupa ante su protección legal.

El aumento de ataques de lobos al ganado en Castilla y León preocupa ante su protección legal.

VALLADOLID, 3 Mar.

El número de ataques y cabezas de ganado muertas por daños de lobo en Castilla y León se ha incrementado un 33 por ciento desde la protección estricta de la especie, con un total de 3.558 ataques y 5.566 cabezas muertas en 2023.

La Junta ha informado en un comunicado que junto a las Organizaciones Profesionales Agrarias (OPAs) ha analizado esta semana los datos de los ataques del lobo en 2023, cuyo resultado supone un aumento del 16 por ciento respecto a los registrados en 2022 (3.058) y de un 33 por ciento respecto de los del año 2021 (2.669).

Por su parte, el número de cabezas de ganado muertas por ataques de lobo alcanza las 5.566 cabezas en 2023, con un incremento del 9 por ciento respecto al año 2022 (5.118) y de un 30 por ciento respecto de las del año 2021 (4.288), año en el que el lobo se incorporó al Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPRE).

Tras su incorporación a este listado por parte del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, se imposibilitó la caza de esta especie al norte del Duero y el control poblacional por daños a la ganadería en toda la comunidad autónoma, así como en el resto de España.

El 52 por ciento de las cabezas muertas en 2023 se corresponden con ganado vacuno (2.889 reses) y se concentran fundamentalmente en las provincias de Ávila y Segovia, con 1.406 y 707 cabezas muertas, respectivamente.

A continuación, el ganado ovino representa el 40 por ciento de las cabezas muertas (2.205 reses), distribuidas entre las provincias de Zamora, con 743 animales muertos, Burgos, con 498, y Segovia, con 338.

El equino, con 298 animales muertos, representa el 5 por ciento de las bajas, distribuidos principalmente por la cordillera cantábrica, en las provincias de Palencia, Burgos y León, con 98, 94 y 85 respectivamente. Por último, los daños sobre ganado caprino suponen el 3 por ciento del total, con 158 bajas.

A excepción de Salamanca, todas las provincias de Castilla y León presentan un incremento continuado de daños respecto de las estadísticas del año 2021.

Por provincias, Ávila aglutina el 30 por ciento de las cabezas muertas para toda Castilla y León, con 1.652, y un incremento de daños respecto del año 2021 del 11 por ciento.

A continuación, las provincias de Segovia, con 1.062 reses muertas, y Zamora, con 988, representan el 19 y 18 por ciento, respectivamente, de las cabezas muertas. El incremento de los daños en estas provincias respecto de 2021 supone un aumento del 23 por ciento para Segovia y del 11 para Zamora.

Por su parte, la provincia de Burgos, que con 697 animales muertos representa el 13 por ciento de los daños habiendo multiplicado por siete los daños respecto del año 2021, ha pasado de 84 reses muertas en 2021 a 697 en 2023.

Otras provincias, como Soria o Palencia, también han duplicado los daños. En concreto, Soria pasa de 71 reses muertas en 2021 a 162 en 2023, y Palencia de 168 en 2021 a 343 reses en 2023.

Mientras tanto, en la provincia de Salamanca, se comprueba una reducción de los daños respecto de 2021, pasando de 356 reses muertas a 70.

El importe de las indemnizaciones abonadas por los daños de lobo en el año 2023 ha supuesto un total de 3,45 millones de euros, de los cuales 2,47 se han correspondido con pagos compensatorios y 0,98 por responsabilidad patrimonial en ejecución de sentencias de daños de los años 2020 y 2021.

En este sentido, la nueva normativa de pagos compensatorios aprobada en el año 2023, por la que se regulan los pagos compensatorios derivados de los daños producidos por el lobo en las explotaciones ganaderas en Castilla y León, ha permitido la compensación de los daños al norte del río Duero con carácter retroactivo desde la inclusión del lobo en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial en septiembre del año 2021.

Según ha señalado la Junta, la "súbita" incorporación del lobo en LESPRE sin un periodo transitorio dejó un "vacío legal" al norte del río Duero al dejar de ser el lobo una especie cinegética y, por tanto, no poder indemnizar los daños por el sistema hasta entonces establecido.

Asimismo, la nueva Orden contemplaba un incremento de los baremos mediante la incorporación de gastos fijos a la gestión del siniestro, la compensación por animales heridos o eutanasiados por ataques de lobo, así como la incorporación del lucro cesante en la indemnización de los daños, entre otras novedades.

A la vista de estos datos, tanto la Junta de Castilla y León como las OPAs han instado a la ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, a que derogue la Orden TED/980/2021, de 20 de septiembre, por la que se incluyó al lobo en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial.

También han solicitado que se recupere la "senda del diálogo para flexibilizar la gestión del lobo" y asegurar, en todo momento, el mantenimiento de la especie en un estado de conservación "favorable".

Estas cuestiones fueron solicitadas a la ministra en una carta conjunta de la Junta de Castilla y León y las OPAs remitida el 18 de enero de este año, y que a fecha de hoy sigue sin dar respuesta según ha lamentado la Junta.

El Ejecutivo autonómico ha reiterado, en este sentido, que la posición europea es un "respaldo" a la tesis que ha mantenido la Junta de Castilla y León en la materia y deja "en evidencia" la decisión del Gobierno de España de "dictar una orden que catalogaba el lobo al norte del Duero de forma que pasaba a ser de estricta protección sin que Europa lo exigiese".