• jueves 2 de febrero del 2023

Empiezan los trabajos para un nuevo censo sobre las aves acuáticas invernantes

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VALLADOLID, 11 Ene.

La Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio empezará este mes los trabajos para llevar a cabo el nuevo censo de aves acuáticas invernantes en Castilla y León para llevar a cabo el rastreo de forma anual que deja conseguir una imagen fija de todas las especies y ciudades de aves acuáticas a nivel autonómico.

Según han recordado desde el departamento que dirige Juan Carlos Suárez-Quiñones, en el previo censo previo, efectuado en el primer mes del año de 2022, se contabilizaron 56.988 ejemplares de 56 especies distintas que invernaron en los 341 humedales muestreados.

Por especies, el ánade azulón, el ánsar común, la cerceta común, la gaviota sombría, el ánade friso, la avefría europea y la grulla común fueron las especies mucho más rebosantes con mucho más del 77 por ciento de los ejemplares detectados, y asimismo hay especies "mucho más pocas" a lo largo del periodo de tiempo invernal, como el águila pescadora o el colimbo grande.

Las primordiales zonas húmedas donde se concentraron mucho más ejemplares por provincia fueron: las lagunas de La Nava, Boada y Pedraza en Tierra de Campos (Palencia) con 8.732 aves, el azud de Riolobos (Salamanca) con 6.217 aves, las lagunas de Villafáfila (Zamora) con 5.688 aves, el embalse del Ebro (Burgos) con 4.632 aves, la balsa de Santa Cristina (León) con 2.019 aves, la laguna del Hoyo (El Oso) (Ávila) con 1.865 aves, la Reserva Natural de las riberas de Castronuño (Valladolid) con 867 aves, el embalse de Cuerda del Pozo con 463 aves y la laguna de Caballo Alba (Segovia) con 360 aves.

Medio Ambiente ha constatado que el análisis de la inclinación general de la población invernante de aves acuáticas en la Comunidad en los últimos años es "negativo" en tanto que hasta el año 2011 se concentraban en Castilla y León mucho más de cien.000 aves acuáticas invernantes, valores que fueron en descenso hasta los menos de 60.000 ejemplares del último censo.

"Este fuerte descenso está animado primordialmente por la reducción de la población invernante de ánsar común, que todos los años asiste en menor número a los humedales de la Meseta Norte que pasó de un máximo de 65.823 ejemplares en el año 2006 a 5.043 aves en el censo efectuado el año pasado", han explicado desde la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio.

Y comentan que el descenso en el tamaño poblacional es porque han acortado sus desplazamientos migratorios y hoy en día, sus zonas de invernada se encuentran en áreas el centro y norte de Europa, considerablemente más próximas a sus zonas de reproducción, y necesitan que hay otras especies que detallan una inclinación efectiva en el número de ejemplares que pasan el invierno en la Castilla y León como son el tarro blanco o la garceta grande.

La Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio es la responsable de coordinar y efectuar este rastreo, enmarcado en el Plan de Monitorización del Estado de Conservación de la Biodiversidad en Castilla y León, en el que forman parte agentes medioambientales, celadores de medio ambiente y profesionales de los servicios territoriales de Medio Ambiente, adjuntado con el acompañamiento de personal técnico de la Fundación del Patrimonio Natural.

Y resaltan que el aspecto mucho más importante de este programa es su aptitud para otorgar tendencias de ciudades de aves a medio y largo período a través de la obtenida de datos de manera estandarizada y periódica: recuentos realizados con exactamente la misma metodología y en exactamente los mismos sitios de año en año. "Así mismo, se tiene información sobre la evolución de las ciudades de aves acuáticas y su estado de conservación, tal como su distribución, sabiendo que esta información es vital para su administración y conservación", comentan.

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