• viernes 3 de febrero del 2023

Festivales de música de CyL cumplieron esperanzas en el año del regreso

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Sonorama, Palencia Sonora, Músicos en la Naturaleza y el Festival de Blues de Béjar recobraron o en ciertos casos superaron cantidades de 2019

VALLADOLID, 2 Ene.

Los festivales de música de Castilla y León han cumplido en este 2022 sus esperanzas en un regreso a la normalidad tras la pandemia que estuvo marcado, sin embargo, por la "fuga de talento" de varios concretes especialistas a otros ámbitos a lo largo de los un par de años precedentes de limitaciones y confinamiento que paralizaron el campo.

Así lo ha señalado, en afirmaciones a Europa Press, el coordinador de producción ejecutiva de Sonorama Ribera, Juan Carlos de la Fuente, quien ha subrayado que pese a "alguna indecisión", en este 2022 han "cumplido las esperanzas", con la vuelta a las cantidades anteriores a la pandemia e inclusive "sobre los 135.000 ayudantes", números "récord" para este festival.

Sin embargo, De la Fuente explicó que "el inconveniente del año en curso", con el que varios promotores "no contaban", fué "la fuga de talento a otros campos por la pandemia", que los forzó a buscar otras ocupaciones frente a la imposibilidad de trabajar en recitales y espectáculos musicales.

Así, el reto fué llenar las plantillas de profesionales de sonido, personal de montaje o de seguridad. "Ese fué el enorme hándicap de este 2022", ha apostillado el gerente de Sonorama Ribera, el festival de música más esencial de toda Castilla y León por número de ayudantes.

Respecto al enfrentamiento abierto en el campo sobre una viable burbuja de festivales, De la Fuente ha aceptado que hablamos de un tema del que "se transporta comentando en los últimos años, no solo este", en un país en el que se efectúan "mucho más de 400", algo que atribuye a que España es un país "que se presta para acontecimientos al aire libre en verano" y en el que "varios nuevos promotores lo ven simple al notar el éxito que ciertos han alcanzado".

En cualquier situación, ha augurado que el campo "se terminará autorregulando" y ha reconocido la "ilusión" con que enfrentan la 26 edición en 2023 de un festival "único" que para su coordinador son "tres festivales en uno".

Para Juan Carlos de la Fuente, el panorama de hoy de la música nacional es "muy incitante", lo que ordena a Sonorama Ribera a "ir mudando" su "radiografía" y a superar, con mucho más presencia cada vez de la música urbana.

También la organización de Palencia Sonora, otra de las considerables citas de la Comunidad, ha subrayado la "lealtad" de su público pese a la interrupción que supuso la pandemia en las ocupaciones culturales, ya que en su regreso este festival superó aun las cantidades anteriores al virus, con 15.000 ayudantes en su última edición, sobre los 13.000 de 2019.

A pesar de la crisis sanitaria, el festival ten en cuenta que en su instante se apostó por un modelo, llamado Micro Palencia Sonora, amoldado a las limitaciones para su avance.

En este sentido, ten en cuenta que a pesar del "miedo inicial" de que tras la pandemia el respaldo del público a acontecimientos tumultuarios decayera, la vuelta al formato clásico en 2022 "fue un éxito" y "se incrementó de manera significativa el número de personas que asistieron a los recitales que se organizan en la calle".

"La sensación que se tuvo en esta edición es que, tras un par de años sin poder ayudar a acontecimientos de esta clase, el público deseaba regresar a gozar de acontecimientos como Palencia Sonora", apuntaron exactamente las mismas fuentes.

La pandemia no fué lo único que últimamente ha trastocado la celebración de otro festival como 'Músicos en la Naturaleza', la cita promovida por la Fundación Patrimonio Natural de la Junta de Castilla y León en la abulense Sierra de Gredos que tras no poder festejarse en 2020 ni en 2021 debido al coronavirus, en 2022 ha podido por fin culminar su XV edición, pero, eso sí, retrasando su fecha prácticamente un par de meses debido al peligro de incendios que había en la región en el mes de julio, mes singularmente dramático para la Comunidad y para la provincia de Ávila en lo que se refiere a fuegos tiene relación.

Sin embargo, el encargado de la Fundación, José Manuel Jiménez, ha señalado que pese a este nuevo retardo, el festival logró en el mes de septiembre sostener los escenarios tanto de ocupación como de gasto en la región, si bien esta vez con un perfil de público "un tanto mucho más joven" que en precedentes citas, debido en parte importante al giro dado en el letrero, con C. Tangana como cabeza, secundado por Leyva y también Iván Ferreiro.

Así, el 45,8 por ciento de los 12.450 ayudantes que asistieron el pasado diez de septiembre tenía entre 25 y 39 años, con un mayor porcentaje de mujeres (52,9) que de hombres (47,1) entre el público. El 37,3 por ciento procedía de Castilla y León, seguida por la Comunidad de Madrid, de la que llegó un 28,5 por ciento; Castilla-La Mancha (12,7 por ciento) y Extremadura (5,1 por ciento).

Desde el criterio operativo, el encargado de Patrimonio Natural remarca que la reacción de artistas y profesionales frente al traslado de fecha por los incendios "fue increíble", con un "deber absoluto" por la parte de todos y una reacción del público "pasmante".

"Mucho más del 70 por ciento sostuvo su entrada para la novedosa fecha y el objetivo de semana de julio en el que se anuló el concierto Gredos estuvo lleno de visitantes que no anularon sus reservas", destaca Jiménez, quien apostilla que el espíritu de Músicos en la Naturaleza "prosigue mucho más vivo que jamás" y trabajan intensamente para hacer viable una edición nueva en 2023.

En la provincia de Salamanca, cada verano abre las puertas el Festival Internacional de Blues de Castilla y León, una idea que tiene su epicentro en la plaza de toros de El Castañar, en la ciudad de Béjar, pero que suma recitales y otras proposiciones en otros ayuntamientos próximos, como el salamanqués Candelario y asimismo en Extremadura, en concreto en Hervás y Baños de Montemayor (Cáceres).

En la última edición, según su directivo, Miguel Sánchez, el software alcanzó ahora las cantidades de prepandemia. "Aun, se superó en varias cosas que hicimos", ha reseñado su responsable en referencia a una programación que, aparte de recitales, dejó gozar de un curso intensivo de blues, mercadillos, talleres y otros encuentros relacionados asimismo con la música.

El directivo del festival ha señalado que los primeros días creían que les iba a valer lograr la asistencia anterior al coronavirus y que, en la primera día, la cifra en la plaza de toros fue inferior, pero ahora el sábado se llegó a 1.500 espectadores. Además, se percataron de que en las ocupaciones "satélites" se había anunciado "mucha" gente y que los diferentes espacios estaban "al máximo".

Así, tras el paso de "prácticamente 30 bandas" por los diferentes espacios programados, llegó el "fin de celebración" en Candelario, que estuvo "a reventar", una restauración que llevó a los organizadores a meditar ahora en la próxima edición a fin de que la música no pare en el sur de Castilla y León, con ramificaciones a ayuntamientos del norte de Cáceres.

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