• domingo 25 de septiembre del 2022

Investigadores de Salamanca y Madrid determinan un método mucho más limitado sobre pequeños propensos a la leucemia

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SALAMANCA, 26 Jul. -

Investigadores de centros de Salamanca y Madrid han postulado "un método mucho más limitado" para saber qué pequeños sanos tienen una propensión a desarrollar leucemia linfoblástica aguda de células B.

Se trata de un trabajo de investigación hecho por científicos del Centro de Investigación del Cáncer en Salamanca (CIC), el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid y el Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL).

Según ha reseñado el CIC, la existencia de una célula premaligna latente es "una característica común de muchos géneros de leucemias humanas" y también investigar por qué razón y de qué manera se desarrollan estas células que no son malignas pero que tienen la posibilidad de terminar siéndolo es "vital" para desarrollar programas de diagnóstico precoz o prevención de la patología.

La leucemia linfoblástica aguda de células B infantil (LLA-B) es la primordial causa de muerte relacionada con patologías en pequeños en países desarrollados y es un género de leucemia que tiene presencia de células premalignas, ha apuntado el CIC en la información facilitada a Europa Press.

En ella, explicó asimismo que el término preleucemia se comenzó a usar para referirse a pequeños sanos con una predisposición a desarrollar leucemia, un término que en los últimos años "ha evolucionado" con la aparición de novedosas tecnologías que tienen la posibilidad de advertir reordenamientos genómicos.

El conjunto comandado por Isidro Sánchez-García, instructor de investigación del CSIC en el Centro de Investigación del Cáncer, adjuntado con el doctor César Cobaleda, estudioso del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CSIC-Facultad Autónoma de Madrid), la doctora Carolina Vicente-Dueñas, estudiosa del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL), y el doctor Manuel Ramírez Orellana, médico oncólogo-pediátrico del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid, propuso "limitar el término de preleucemia".

Así, sugieren que "quizá no es totalmente acertado estimar que la predisposición logre definirse por la existencia de una perturbación genética que llevan estos pequeños sin tener en consideración el contexto celular donde está presente", indicó el CIC en la documentación aportada.

Ante ello, ha reseñado que actualmente se tienen presente ciertos cambios genéticos en células maduras de la sangre para detectar a esos pequeños que tienen mayor predisposición a desarrollar leucemia. Estas mutaciones están presentes en el 5 por ciento de la población infantil y "la mayor parte de ellos no desarrollará jamás leucemia linfoblástica aguda de células B".

Por esa razón, en este trabajo, los causantes postulan que "no es completamente preciso la utilización que se da al término de preleucemia, puesto que la existencia de modificaciones genéticas probablemente predisponentes a la leucemia es bastante más frecuente que la incidencia final de LLA-B", informó el CIC.

"En verdad, se tienen la posibilidad de tener lesiones genéticas que predisponen a la leucemia y por suerte tener un avance de células de la sangre habitual. La razón para delimitar el término de preleucemia se apoya en las evidencias a nivel científico que señalan a que verdaderamente se puede detectar con mucho más precisión esa célula preleucémica en el momento en que las mutaciones somáticas se encuentran en las células madre (en los progenitores hematopoyéticos), o sea, no en las células maduras, sino más bien en las células inmaduras que forman las células de la sangre", ha continuado el comunicado sobre la investigación.

Por tanto, si se tienen presente estos criterios "mucho más restrictivos", las mutaciones en la línea germinal en genes clave de avance de células B "asimismo se tienen la posibilidad de detallar como preleucémicas".

"Los pequeños con este género de mutaciones de la línea germinal tienen la posibilidad de llamarse preleucémicos pues la mutación está que se encuentra en todas y cada una de las células hematopoyéticas, lo que garantiza que la célula iniciadora de la leucemia se vea perjudicada por la mutación y tenga una mayor incidencia de evolución en LLA-B", ha aseverado el conjunto en la información.

Ante ello, han explicado que las llamadas células madre o progenitores hematopoyéticos desde las cuales se desarrollan las células de la sangre se producen y desarrollan en la medula ósea que se encuentra en las cavidades de los huesos. Saber exactamente en qué divido celular suceden estos cambios (estos reordenamientos) en los pequeños damnificados sí es un requisito esencial para la prevención de la LLA-B.

Aunque las situaciones "no son usuales", los progenitores mutados tienen la posibilidad de actuar como verdaderas células preleucémicas y comprar una o mucho más mutaciones secundarias y transformarse en células leucémicas.

"En nuestro conjunto de investigación hemos probado en modelos de ratón que el agobio inmunitario desata en las células preleucémicas la adquisición de consecutivas mutaciones y ciertos casos terminan construyendo leucemia, pero aún queda por probar por qué razón unos evolucionan a leucemia y otros no.

Para ello, se precisa desarrollar una metodología novedosa para probar por qué razón el agobio inmunitario está tras el avance de células preleucémicas a leucémicas y también detectar de este modo qué población tiene mucho más peligro de desarrollar la patología", indicó el estudioso Sánchez-García.

Hay "varios patógenos potenciales" con los que los pequeños, y los ratones experimentales, podrían ingresar en contacto y que estén vinculados con la mutación secundaria que convierte a las células preleucémicas; no obstante, hasta el día de hoy no fué viable detectar un agente infeccioso concreto responsable de desatar el avance de LLA-B; mucho más bien, semeja que la leucemia aparece gracias a la exposición a una secuencia de infecciones que provocan respuestas inmunitarias.

Varios estudios de las últimas décadas demostraron que ciertas mutaciones brotan en el útero. Mediante la sangre del cordón umbilical de los recién nacidos se puede detectar quienes tienen predisposición a desarrollar leucemia. La tecnología para detectar a los pequeños con peligro para desarrollar leucemia linfoblástica aguda "ahora está libre".

Se trata de un procedimiento de detección llamado GIPFEL que emplea ADN genómico deja advertir en la sangre del cordón umbilical de recién nacidos sanos una traslocación (género de mutación) con una continuidad del 5 por ciento. Por tanto, ha señalado Isidro Sánchez García, "es requisito saber quiénes y exactamente en qué etapa estos pequeños portadores de estos genes que predisponen a la leucemia son realmente preleucémicos y precisan terapia profiláctica".

Ahora, se están resumiendo en ratones estas primeras etapas de predisposición a la leucemia, tal como su progresión por exposición al agobio inmunológico y, por consiguiente, hay herramientas para "desarrollar novedosas tácticas" para la prevención de leucemia linfoblástica aguda de células B en pequeños con peligro.

Los desenlaces de estas indagaciones fueron publicados en la gaceta 'Trends in Cancer', ha apuntado el CIC, en una nota donde ha añadido que la primordial vía de financiación de los conjuntos para la realización del emprendimiento procede de la Fundación Unoentrecienmil a través del emprendimiento 'Cunina.

Otras fuentes de financiación proceden de la Agencia Estatal de Investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, de la Conserjería de Educación de la Junta de Castilla y León, y de Loterías y Apuestas del Estado por medio de la Asociación Española Contra el Cáncer, ha apuntado.

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