• sábado 28 de enero del 2023

La Audiencia de Valladolid impone 11 años al instructor acusado de abusar de un alumno de diez años en Medina

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VALLADOLID, 24 Ene.

La Audiencia de Valladolid ha culpado a una lástima de once años de prisión a A.F, instructor del instituto San Juan de la Cruz, de los Carmelitas Descalzos, de Medina del Campo por abusar de un alumno de diez años a lo largo de en el verano de 2020.

En su fallo, la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia Provincial responsabiliza al enseñante de un delito continuado de abuso sexual sobre menor de 16 años, concurriendo el subtipo agravado de prevalimiento de una relación de superioridad, tal como de un delito de pornografía infantil, con utilización de un menor de 16 años. Ha sido absuelto de corrupción de menores y 'grooming', según detallaron a Europa Press fuentes jurídicas.

Por el primero, el tribunal impone al culpado seis años de prisión, cinco por el segundo y también inhabilitación particular por un tiempo global de 18 años para el ejercicio de empleo, cargo público, profesión u trabajo, sea o no remunerado, que conlleve contacto regular y directo con menores de edad y personas con discapacidad, aparte de independencia observada a lo largo de diez años a realizar una vez cumpla la pena privativa de independencia.

Como auxiliares, la sentencia incluye la prohibición de aproximación a la víctima, su residencia, centro de estudios o sitios que recurrente, a una distancia inferior a 500 metros y de comunicación con él, por cualquier medio, por tiempo de 18 años.

En término de compromiso civil, se condena al acusado al pago de la indemnización de diez.000 euros en término de daño ética al menor, con compromiso civil subsidiaria del Colegio San Juan de la Cruz Carmelitas Descalzos de Medina del Campo y directa de la entidad empresa aseguradora UMAS, Unión Mutua Asistencial de Seguros a Prima Fija.

La fiscal del caso y la acusación especial, en representación de los progenitores de la víctima, habían pedido para el enseñante penas de 17 y 18 años de prisión, respectivamente, adjuntado con indemnizaciones, por exactamente el mismo orden, de diez.000 y 45.000 euros.

El acusado, A.F, de 31 años en el momento en que sucedieron los hechos, era instructor contratado en el centro escolar San Juan de la Cruz, de los Carmelitas Descalzos, de Medina del Campo desde el año 2011 y fue a lo largo del curso escolar 2019/2020 en el momento en que le tocó ser tutor de la víctima, de diez años y alumno de 5º de Primaria, a quien conocía de tutoriales precedentes siendo el directivo del coro infantil de tal centro escolar, al que el menor asistía.

En su veredicto, y si bien el instructor se declaró inocente, al comienzo del juicio y, nuevamente, minutos antes que concluyera, la Audiencia Provincial esgrime como primordial material probatorio el vídeo, como prueba constituida, donde el niño cuenta todo lo sucedido y que llevó al presidente de la salón a convenir la inadmisión de doce de presentes que la acusación especial pretendía llevar al juicio. "Este tribunal se da por bastante instruido", fueron las expresiones premonitorias de un fallo condenatorio pronunciadas por el magistrado al término de la reproducción del vídeo a lo largo de prácticamente una hora.

"Con lo que tiene relación a la probabilidad de su testimonio, exactamente el mismo es incuestionablemente veraz. No hay ningún fundamento que logre enturbiar el testimonio del menor, que de manera clara relató al grupo psicosocial todo lo sucedido", apunta el tribunal sentenciador, que incluye asimismo como prueba bastante los testimonios de los progenitores y allegados a los que la víctima contó lo ocurrido, sumado a las fotografías y vídeos conseguidos a lo largo del registro practicado en el hogar del culpado.

Tras el juicio festejado y las pruebas presentadas, el tribunal considera demostrado que el denunciado, a lo largo de las excursiones que hacía con los menores del coro en ocupaciones extraescolares, aprovechaba para arrimarse físicamente a la víctima, intentando quedarse en solitario con él, abrazándolo, y creando en el menor una dependencia sensible que fortalecía regularmente por vía de teléfono (llamadas y videoconferencias) y comunidades (WhatsApp).

El instructor insistía al menor a fin de que sostuviera el contacto con él, para de esta forma comenzar una relación sentimental, hasta el punto de que el alumno se vio obligado a buscar un terminal telefónico que antes empleaba y que tenía parece ser algún inconveniente y se lo dio al acusado a fin de que lo arreglara y de esta forma poder estar comunicado entre ellos, todo ello con el propósito de manipularle, hacerle opinar que eran pareja y de esta forma conseguir los fines de carácter sexual que pretendía con el menor.

Decretado el estado de alarma el día 13 de marzo de 2020, con la llegada del confinamiento, el enseñante acentuó con la víctima el contacto a través del teléfono y las apps Whatsapp y FaceTime, hasta el punto de entrar en contacto con él mucho más de tres ocasiones cada día.

A lo largo de esa etapa el Colegio San Juan de la Cruz dio una interfaz digital llamada 'Enseñanmos' para lograr hacer las clases, pero el acusado decidió usar con el menor, aparte de la citada interfaz, la app de correo instantánea WhatsApp para instar al niño a que le mandara mensajes usando expresiones como "te deseo", "te amo", mientras que le solicitaba que le hiciese videollamadas en el momento en que se duchaba y que se hiciese fotografías y vídeos y se las mandara, cosa que logró.

En el relato de hechos probados, entre otros muchos, se recopila de qué forma a fines de junio de 2020 el instructor solicitó permiso a los progenitores para asistir a una asamblea a su casa con otros integrantes de la clase, pequeños de su edad, para realizar una suerte de despedida de curso, lo que estos permitieron al haber mucho más pequeños.

No obstante, el menor llegó antes a casa, anterior solicitud del culpado, y aprovechó para efectuarle tocamientos, situación que por aquellas datas volvió a generarse en el momento en que el pederasta se presentó con su vehículo en el pueblo de los abuelos paternos de él, donde tienen una vivienda, con el motivo de llevarle un obsequio de cumpleaños.

Este acoso, acrecentado con múltiples llamadas y videollamadas, no cesó hasta el momento en que un día del mes de julio de 2022 el menor se lo contó a la que por entonces era la pareja de su padre, descubriéndose entonces todo lo sucedido.

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