Crónica Castilla y León.

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La Cecina de León brilla en Navidad como el producto favorito internacional.

La Cecina de León brilla en Navidad como el producto favorito internacional.

LEÓN, 30 de noviembre.

La Cecina de León ha alcanzado una posición destacada en la gastronomía tanto a nivel nacional como internacional, siendo reconocida como un producto "único y lleno de matices". Este embutido, que se considera "la reina" de la charcutería leonesa, ha sido elogiado por su excelencia, un logro que es resultado de estrictos controles de calidad que han permitido que sus características trasciendan fronteras, convirtiéndola en una "estrella" indiscutible durante las celebraciones navideñas.

La tradición en la elaboración de la cecina se ha mantenido a lo largo de generaciones, caracterizándose por su calidad, autenticidad y un fuerte arraigo cultural. Hoy en día, este producto representa la esencia de la gastronomía de León y ha sido objeto de numerosos premios y reconocimientos en diferentes certámenes.

Ideal para incluir en las celebraciones navideñas, la Cecina de León destaca por su presentación natural, lejos de aderezos innecesarios. Para disfrutar plenamente de su sabor, se recomienda un corte fino y limpio, que permite apreciar los sutilezas de su perfil gustativo.

Raquel Factor, directora técnica del Consejo Regulador de la IGP Cecina de León, subraya que la singularidad de este manjar radica en su procedencia: se elabora únicamente a partir de vacas de más de cuatro años, lo que garantiza una "excelencia artesanal". Cada pieza refleja un proceso de producción meticuloso que respeta las tradiciones culinarias de la región.

La clave de la Cecina de León está en su proceso de curación, que, mediante un método basado en sal y paciencia, ofrece un producto distintivo que no debe confundirse con un embutido tradicional, a pesar de que a veces se utilice esta errónea denominación.

Se encuentran dos categorías de esta cecina: las que tienen una curación de más de siete meses y las que superan los doce meses, conocidas como 'Reserva'. "A mayor curación, mejor calidad", enfatiza Factor, confirmando que el tiempo juega un papel crucial en la elaboración del producto.

El Consejo Regulador agrupa a diez empresas productoras que comercializan la Cecina de León, entre las que se incluyen Cecinas Nieto, Embutidos El Pinar y Fábrica de Embutidos y Jamones Ezequiel, entre otras. Cada año, estas compañías producen entre 100.000 y 120.000 piezas, de las cuales alrededor del 15 por ciento se exportan, principalmente a mercados de la Unión Europea, gracias a su reconocimiento en concursos internacionales como los 'Great Taste Awards'.

Esta cecina, que forma parte de la Marca de Garantía 'Tierra de Sabor', ha logrado una gran aceptación en mercados tan lejanos como Japón y Estados Unidos, donde es vista como un producto gourmet de alto prestigio.

La marca registrada 'Cecina de León' está protegida legalmente, lo que significa que solo aquellos productores suscritos al Consejo Regulador y que cumplen con las exigencias de calidad pueden utilizar este nombre. Factor advierte sobre la importancia de esta protección, alertando que el uso del nombre por parte de productores no autorizados constituye un fraude que puede confundir a los consumidores.

La dedicación a la calidad es uno de los principios esenciales del Consejo Regulador de la IGP Cecina de León, que se traduce en rigurosos controles a lo largo de todas las etapas de producción. Los fabricantes deben implementar sistemas de autocontrol documentados, asegurando la excelencia de cada pieza. Además, cada producto lleva una etiqueta única que se gestiona por el Consejo Regulador, garantizando su autenticidad y trazabilidad.

El proceso de elaboración sigue varias etapas que incluyen el perfilado, salado, lavado, asentamiento, ahumado y secado. Cada paso es fundamental para lograr la calidad final del producto. Desde el perfilado, que ajusta la forma, hasta la salazón, que incorpora la sal necesaria para su preservación, cada fase se realiza con meticulosidad.

El ahumado, que se puede realizar utilizando leña de roble o encina, dura hasta 16 días y se puede omitir si se prefiere una cecina sin ese matiz. Finalmente, las piezas se secan en un ambiente natural, lo que les permite alcanzar su madurez ideal.

El resultado es un producto con una paleta de colores que varía del cereza al granate, cada tonalidad resaltando los bordes al culminar su proceso de maduración. La Cecina de León es un reflejo de la rica tradición gastronómica de su provincia, donde la combinación de montañas, valles y la altitud crea un entorno propicio para su producción.

Las piezas seleccionadas para la cecina están certificadas por el Consejo Regulador, que asegura que cumplen con todas las normativas exigidas. Desde el inicio de la elaboración, cada pieza es marcada con un precinto exclusivo que permite su seguimiento a lo largo de todo el proceso de producción.

Con más de tres décadas de historia, la IGP Cecina de León no solo ha consolidado este producto como un símbolo de la gastronomía leonesa, sino que también lo ha posicionado como un alimento con valiosas propiedades nutricionales, convirtiéndose en un emblema para la región.