• sábado 26 de noviembre del 2022

'La conspiración de El Cairo', poder y religión en la mitad del cónclave de una madrasa

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   Tras vencer en la 62 edición con 'El Cairo confidencial', Tarik Saleh vuelve con la gerente sueca al Oscar y Mejor Guión en Cannes

   VALLADOLID, 28 Oct.

   Tras conseguir la Espiga de Oro, el Premio a Mejor Director y el Premio a Mejor Guión en la 62 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) con 'El Cairo confidencial' ('The Nile Hilton Incident'), el directivo sueco de origen egipcio Tarik Saleh ha regresado a la Seminci para enseñar, en esta 67 edición, 'La conspiración de El Cairo' ('Boy from Heaven'), otro thriller sobre los hilos del poder en el país de los faraones, si bien en un caso así sobre las conexiones de la política con la religión en la mitad del especial cónclave de una reconocida madrasa.

   Hablamos de la película que representa a Suecia en la carrera por el Oscar --donde asimismo pugna otra de las cintas presentadas este viernes en la Sección Oficial de Seminci, la coproducción 'El caftán azul', en un caso así aspirante de Marruecos--.

   'La conspiración de El Cairo' refleja el poder de la religión en Egipto y el interés de las distintas corrientes islámicas, tal como del Estado, por supervisar la mucho más reconocida facultad de estudios musulmanes de todo el mundo sunní, la madrasa de al-Azhar, establecida en la ciudad más importante del país en el siglo X por el califato fatimí.

   A la desaparición del enorme imán que dirige la institución, se desata una carrera entre diferentes facciones por publicitar a su candidato en la votación que, con evidentes semejanzas con los cónclaves vaticanos para escoger al Papa, se festejará para designar al nuevo líder.

   Frente a la amenaza de que la organización extremista de los Hermanos Musulmanes consigua poner a su aspirante en el rectorado de al-Azhar, el Gobierno de Egipto escoge poner a trabajar a sus servicios de sabiduría y emplear todos y cada uno de los medios a su alcance para evitarlo, introduciendo los resortes que el abuso de poder y la corrupción que el Ejecutivo de Abdelfatah El-Sisi (en cuyo retrato se enfoca de modo acusador la cámara en un instante particular del metraje) tiene a su predisposición.

   En esta partida de ajedrez entre el Estado y los Hermanos Musulmanes --que tuvo uno de sus instantes mucho más álgidos entre 2012 y 2013-- ejercitará el papel de peón Adam, el hijo de un humilde pescador que va a llegar a El Cairo desde su pueblo con una beca para estudiar en al-Azhar.

   Obligado a transformarse en espía para la Seguridad del Estado, Adam --a quien da vida el actor palestino Tawfeek Barhom--, va a deber poner en un background sus estudios teológicos sin que el problema espiritual sobre el horizonte al que debe dirigirse el Islam lo abandone en ningún instante.

   La vida del joven se balanceará a lo largo de ámbas horas de la película en función de los movimientos de los Hermanos Musulmanes infiltrados en la madrasa y dirigidos por el personaje que encarna el actor sirio-finlandés Sherwan Haji, y los del coronel Ibrahim (Fares Fares), quien por su parte va a deber hablar de sus actuaciones a sus superiores en el Gobierno.

   En la rueda de prensa posterior a su proyección en Seminci, Tarik Saleh ha reconocido la predominación de la novela de Umberto Eco 'El nombre de la rosa' en el momento de imaginar esta historia cuyo guion asimismo firma. "Era el 'Harry Potter' de mi época, que aún no se había escrito. Me pareció una novela muy profunda, con esa relación entre el arte y la religión", ha añadido el directivo, que desde ahí trató de imaginar algo afín "desde la perspectiva del Islam" y salió contando a sí mismo la historia hasta tener el guion de esta coproducción entre Suecia, Francia, Finlandia y Dinamarca.

   El término de Dios en el planeta musulmán es la clave sobre la que descansan el resto de dovelas de esta trama, en tanto que a pesar del poder que amontonan gobernantes como el presidente El-Sisi y que, como apunta el jeque ciego que interpreta Makram J. Khoury, "se haría escoger enorme imán de al-Azhar si pudiese", la enseñanza coránica deja claro que "Dios siempre y en todo momento es mucho más grande", lo que produce el enfrentamiento con el poder civil.

   "En el Islam todo da un giro cerca de 'Al·lahu-àkbar', que no significa, como se traduce en ocasiones, Dios es grande, sino más bien Dios es mucho más grande, y siempre y en todo momento va a estar por arriba", explicó Saleh, quien ha aceptado, además de esto, que esa subordinación de los seminaristas de al-Azhar a la intención divina es la que enseña la resolución de la trama.

   Mohammad Bakri, Mehdi Dehbi, Moe Ayoub y Ahmed Laissaoui completan el reparto de este thriller político y espiritual con fotografía de Pierre Aïm, montaje de Theis Schmidt, sonido de Fredrik Jonsäter y Pontus Borg y música de Krister Linder.

   Las situaciones en esta madrasa se han rodado en la mezquita de Solimán de Estambul (Turquía), puesto que desde el estreno de su previo película, 'El Cairo confidencial', el directivo sueco no puede regresar al país de sus progenitores. "Amo a Egipto, pero Egipto no me quiere a mí, soy persona 'non agradable' allí", ha lamentado el realizador, quien ha apostillado que a consecuencia de esto trata de "buscar Egipto" en todos y cada país donde graba.

   Por último, el directivo se mostró "honrado" de estar en España, un país que fue conquistado por otro Tarik, el que dio nombre a Gibraltar, como se cita asimismo en un instante de la película, y que para los musulmanes representa "la cima de lo que alcanzó el Islam", ya que tras la caída de al-Andalus "todo comenzó a ir para abajo".

   Hijo de migrantes egipcios, Tarik Saleh nació en Estocolmo (Suecia) en 1972 y, al lado de Kristina Aberg --quien asimismo figura en el aparato de producción de la película--, es el principal creador de la productora Atmo. Completan el elenco de productores de 'La conspiración de El Cairo' Fredrik Zander, Alexandre Mallet-Guy, Misha Jaari y Mark Lwoff.

   Al lado de Atmo, participaron en el largometraje Memento Films, Bufo, Film i Väst, ARTE France Cinéma, Sveriges Television (SVT), Mikael Ahlström Films, Haymaker Post Control y Final Cut for Real.

Sobre el fanatismo espiritual en Internet y las semejanzas versa el corto alemán 'Lake of fire', del colectivo Neozon, que se ha proyectado adjuntado con 'La Conspiración de El Cairo' y que intenta la Espiga Verde por la demanda que hace asimismo de la urgencia climática.

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