• viernes 3 de febrero del 2023

Prácticamente mil parejas de rapaces para frenar detonaciones demográficas de topillos en CyL

img

VALLADOLID, 25 Ene.

El emprendimiento de control biológico del topillo de GREFA instaló desde 2019 mucho más de 3.000 cajas nido para aves rapaces depredadoras de roedores, más que nada en Castilla y León, donde en 2022 se contabilizaron prácticamente mil parejas de aves.

De estas cajas nido, 1.800 son objeto de rastreo de forma anual por la parte de los profesionales de GREFA en Castilla y León y la ONG prevé dentro de poco agrandar la cobertura de estos nidales con la instalación de otros doscientos en el sur de la provincia de León.

Esta acción se encuadra en el emprendimiento de control biológico del topillo campesino de GREFA, que nació en 2009 como una opción alternativa que evitase los graves daños al ecosistema y a la biodiversidad derivados de 2 métodos que por entonces se aplicaban en Castilla y León contra este roedor y que en la actualidad están prohibidos, como los rodenticidas anticoagulantes y las quemas de vegetación natural.

El topillo campesino está que se encuentra en las áreas agrícolas de la Meseta Norte y el Valle del Ebro, donde puede llegar a ocasionar esenciales daños en los cultivos y inconvenientes sanitarios gracias a su capacidad reproductiva, que deriva en detonaciones demográficas que hacen más fácil la dispersión de anomalías de la salud como la tularemia.

"Nuestro propósito fué utilizar el término de Soluciones Basadas en la Naturaleza para volver a poner la estabilidad entre predadores y presas, a través de acciones que favorezcan la existencia de rapaces autóctonas expertos en la atrapa de roedores, más que nada por medio de la instalación de cajas nido que hacen más fácil el establecimiento de estas aves en áreas agrícolas perjudicadas por plagas de topillo", explicó Fernando Garcés, secretario general de GREFA.

El cernícalo vulgar, la lechuza común y el mochuelo europeo son las rapaces a las que va destinada la enorme mayoría de las cajas nido instaladas por la ONG en Castilla y León.

Estas especies fueron comunes desde hace tiempo en las áreas despobladas, pero desde mediados del siglo XX fueron perdiendo sus sitios de nidificación por la simplificación y también intensificación agrícolas. Se cree que cada familia de estas especies estables en una caja nido puede consumir entre 700 y 900 topillos a lo largo del periodo reproductor (entre abril y julio).

El emprendimiento de control biológico del topillo campesino de GREFA se inició hace catorce años con la instalación de 40 cajas nido para rapaces en un pueblo pucelano y desde ese momento se ha extendido a prácticamente cien ayuntamientos de Castilla y León.

Lo que piensa un "indicio del éxito" del emprendimiento son los datos de ocupación logrados a lo largo de la temporada reproductora de 2022 en las cajas nido instaladas por GREFA en Castilla y León, ya que en esos nidales se contabilizaron 762 parejas y 1.788 pollos de cernícalo vulgar, 199 parejas y 498 pollos de lechuza común y 32 parejas y 81 pollos de mochuelo europeo.

"Estos desenlaces son alentadores pues suponen un beneficio directo para el agricultor, aparte de ayudar a la salud pública puesto que las rapaces a las que favorecemos depredan sobre roedores probablemente dispersores de anomalías de la salud infecciosas", recuerda Garcés.

Más información

Prácticamente mil parejas de rapaces para frenar detonaciones demográficas de topillos en CyL