La localidad de Candeleda, ubicada en la provincia de Ávila, ha comenzado a recuperar la normalidad tras una serie de lluvias torrenciales que azotaron la región. Sin embargo, las autoridades continúan vigilando de cerca la situación por si se presentan nuevas precipitaciones.
En un comunicado firmado a las 18:00 horas, José Francisco Hernández Herrero, delegado territorial de la Junta de Castilla y León, anunció la desactivación del Plan de Protección Civil específico para inundaciones, conocido como Inuncyl, al confirmarse que las condiciones que llevaron a su activación han mejorado significativamente.
El delegado mostró su gratitud a todos aquellos que participaron en las labores de respuesta a la emergencia, incluyendo a empleados de diversas administraciones, así como a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y a los voluntarios de Protección Civil, cuyo trabajo ha sido fundamental en estos momentos críticos.
Durante las horas más críticas el Puente Viejo se convirtió en un punto de preocupación, lo que llevó al alcalde a emitir un Bando para instar a los ciudadanos a extremar la precaución debido a la crecida de la Garganta de Santa María.
A pesar de que la situación ha mostrado signos de estabilización tras las intensas lluvias de la mañana, éstas provocaron inundaciones limitadas y el desbordamiento de varios arroyos, afectando sobre todo a las áreas más llanas de Candeleda.
Los habitantes del lugar han compartido con Europa Press que "lo peor ya ha pasado", aunque en horas del mediodía aún persistían algunas lluvias intermitentes, seguidas de una fuerte tormenta en la tarde.
Los residentes recordaron que la alerta naranja se activó la pasada noche y se mantuvo en vigor durante gran parte del día, lo que generó una gran expectativa respecto a la magnitud de las lluvias.
David García, administrador de la popular página de redes sociales Candeleda-Gredos Lovers, informó que la mayoría de los problemas se han presentado en los arroyos y en las áreas más bajas, donde las aguas han llegado a desbordarse.
“La garganta no ha sido el principal inconveniente; el verdadero problema han sido los arroyos que se desbordan, en las zonas bajas donde el terreno no ha podido absorber más agua”, detalló García, quien enfatizó la magnitud de agua caída en tan poco tiempo.
Las lluvias también causaron interrupciones en la red vial, siendo necesario cerrar temporalmente el tramo entre Candeleda y Oropesa debido al desbordamiento de un arroyo. A pesar del incremento en el caudal del río Tiétar, se logró evitar la interrupción de servicios de transporte.
Por otro lado, en las elevaciones de la sierra, la disminución de las temperaturas ha propiciado la acumulación de nieve, lo que ha contribuido a limitar el flujo de agua que podría llegar a la cuenca. Esto ha sido un alivio en medio de la situación delicada que aún prevalece en la localidad.
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