Valladolid sufre una caída del 13% en visados de nuevas viviendas, mientras las reformas continúan estancadas.
VALLADOLID, 2 de enero
La situación del mercado inmobiliario en Valladolid ha mostrado una notable desaceleración, con un descenso significativo en el número de viviendas nuevas aprobadas durante 2025. Según datos del Colegio de Arquitectos de Valladolid (COAVA), se han registrado 1.421 visados para la construcción residencial, lo que representa una caída del 13,08% en comparación con el año anterior. Este retroceso sitúa la actividad inmobiliaria a niveles similares a los observados en 2022 y 2023, años que estuvieron marcados por la inestabilidad económica y el incremento de los costos de los materiales.
A pesar de que se esperaba un descenso en la actividad, la magnitud de la reducción ha superado las proyecciones iniciales del COAVA. Sin señales claras de una pronta recuperación, la entidad advierte que el sector de las reformas también ha sufrido, sin registrar mejoría después de la fuerte caída del año pasado. "No anticipamos ningún cambio positivo, es probable que mantengamos cifras similares durante varios años, ya que las ayudas gubernamentales no resultan atractivas", comentó Manuel Vecino, presidente del COAVA.
En lo que respecta a la nueva construcción, de las viviendas aprobadas, aproximadamente el 75% son de libre mercado. Sin embargo, la vivienda de protección oficial (VPO) ha visto un descenso considerable, con una reducción del 35,68% en comparación con 2024, totalizando 337 viviendas. Vecino explica que este peculiar ciclo también puede experimentar irregularidades, lo que deja en la incertidumbre la posibilidad de un repunte de inversiones en VPO en el futuro cercano.
Las reformas residenciales continúan con actuaciones que se mantienen estancadas en 117 proyectos, cifra que refleja una notable falta de dinamismo, después de haber caído a la mitad el año anterior. Cabe destacar que estos números incluyen solo rehabilitaciones significativas, ya que las reformas menores no requieren visado del colegio profesional.
El volumen de obras se encuentra, por lo tanto, al mismo nivel que era habitual antes de la pandemia, abarcando proyectos de diversa índole, como reformas integrales, ampliaciones y cambios de uso en edificaciones residenciales. Por otro lado, las edificaciones con usos no residenciales también han sufrido una disminución tanto en la obra nueva como en reformas, abarcando una variedad de proyectos comerciales y de equipamientos sanitarios, hoteleros o administrativos.
El COAVA ha visado en 2025 un total de 52.787 metros cuadrados de nueva construcción, lo que indica un descenso del 30,19% respecto al año anterior. Asimismo, las reformas de estas edificaciones han enfrentado una reducción aún mayor, con una caída del 54,85%, acumulando 42.563 metros cuadrados de intervenciones de rehabilitación.
Manuel Vecino aclara que la problemática no radica únicamente en los precios de los materiales o de la mano de obra, sino en la insuficiencia de inversión por parte del gobierno. "No podemos prever cuánto se invertirá en 2026, pero pensamos que será parecido a 2025. Esperamos estar equivocados, claro", añade.
Con una mirada hacia el futuro, el COAVA se muestra cauteloso ante las proyecciones de construcción para el año entrante. “Para que la situación mejore, es fundamental que los ciudadanos cuenten con mayor poder adquisitivo, independientemente de las inversiones públicas. Sin embargo, esto parece una quimera, y si los sueldos aumentan pero también los costos de construcción, de poco servirá”, concluye Vecino, con un tono de desánimo respecto al futuro del sector.
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