Castilla y León se integra en el Consejo Internacional para la Conservación de la Caza
Castilla y León ha formalizado su incorporación al Consejo Internacional para la Conservación de la Caza y la Fauna Silvestre (CIC), junto con Aragón y Extremadura. Esta decisión se tomó en una reunión del Comité Ejecutivo celebrada en el Monasterio de San Pelayo, en Cevico Navero (Palencia). La participación busca reforzar la proyección internacional del modelo de gestión cinegética de la comunidad y establecer un diálogo directo con organismos multilaterales.
El CIC, reconocido como la única asociación cinegética con estatus de observador en la ONU, colabora con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y otras instituciones internacionales. Su misión es defender la biodiversidad mediante el aprovechamiento sostenible de la fauna silvestre, promoviendo una gestión basada en criterios técnicos y ecológicos.
La adhesión de Castilla y León permitirá incrementar su influencia en foros internacionales, así como presentar su modelo de gestión, que abarca más del 88% de su territorio y una red de aproximadamente 5.500 cotos. Además, facilitará la defensa del papel de la caza regulada como herramienta para la conservación de especies y el desarrollo rural en el ámbito europeo.
Desde la perspectiva política, esta incorporación se enmarca en un contexto de apuesta por la gestión sostenible y el reconocimiento de la actividad cinegética como sector estratégico para el medio rural. La Junta reafirma su compromiso con un modelo que combina conservación, actividad económica y mantenimiento de empleo en zonas rurales.
En la actualidad, la actividad cinegética en Castilla y León genera importantes ingresos y empleo en numerosas localidades. La Junta ha señalado que potenciará las Reservas Regionales de Caza y mejorará la valoración social del sector, promoviendo una gestión transparente y participativa, además de impulsar medidas regulatorias que faciliten la actividad cinegética.
Mirando hacia el futuro, este paso refuerza la posición de Castilla y León en la política cinegética europea, con la vista puesta en consolidar un modelo que combina conservación y desarrollo económico. La participación en el CIC puede facilitar la adopción de nuevas políticas y herramientas que respondan a los retos del medio rural y la biodiversidad en la comunidad.