Denuncian estado del bebé hallado en el suelo entre palés en el escándalo de ataúdes.
VALLADOLID, 24 de marzo.
La situación en torno al escandaloso 'caso ataúdes' sigue alimentando la indignación de las familias afectadas, cuyos testimonios siguen saliendo a la luz en el juicio que se lleva a cabo en la Audiencia de Valladolid. Este martes, las declaraciones de una pareja que utilizó los servicios del Grupo Funerario El Salvador para despedir a sus hijos, un bebé de ocho meses y una niña de dos años, causaron un profundo impacto por lo que vivieron en un momento tan doloroso.
Sergio F.G., el padre del niño fallecido, compartió su experiencia desgarradora de la muerte de su hijo el 16 de noviembre de 2012. Su testimonio incluyó la revelación de que se le mostraron imágenes de su bebé en circunstancias inaceptables tras enterarse de que él era una de las víctimas de la llamada 'Operación Ignis', que investiga el intercambio indebido de ataúdes antes de la cremación. Un grupo de veintitrés acusados se enfrenta a graves cargos en este proceso.
Sergio expresó su horror al recordar cómo le mostraron una fotografía de su hijo en un entorno completamente inapropiado: "Vi a mi bebé tirado en el suelo, rodeado de troncos y madera. No puedo entender cómo alguien puede tratar así a un ser querido. Fue un día que quedará marcado para siempre en mi memoria", comentó visiblemente afectado.
Por su parte, Isabel R., madre de la niña de dos años que perdió la vida en un atropello, también tuvo que revivir la "traumática" experiencia de perder a su única hija el 8 de abril de 2005. La madre relató cómo, tras el accidente, se la transportó al hospital, pero no había nada que hacer. La historia no terminó allí, sino que durante el traslado hacia el lugar donde la familia quería realizar el sepelio, un empleado del grupo funerario se interpuso y se adueñó de la situación.
Isabel, visiblemente conmocionada, mencionó que aunque expresaron su intención de realizar las exequias en Las Contiendas, finalmente las ceremonias se llevaron a cabo en El Salvador, y el dolor se intensificó al encontrar a su hija en un ataúd de adulto: "Mi niña tenía solo 90 centímetros y la pusieron en un ataúd grande. Fue devastador. Nos dijeron que no tenían tino para niños en ese momento", lamentó, afirmando que su familia se siente "destrozada moralmente".
Asimismo, el testimonio de Mercedes P.A., quien perdió a su hermano en diciembre de 2009, añadió peso a las acusaciones. Tras trasladar el cuerpo de su hermano desde Leganés a Valladolid, las evidencias fotográficas revelaron que la cremación no se llevó a cabo en las condiciones acordadas. "Vi a mi hermano desnudo en una palé de madera. Es una barbaridad, hemos pagado por un servicio y nos han tratado de esta forma", enfatizó con gran dolor.
Otros testimonios revelaron que, aunque algunos fallecidos fueron incinerados en ataúdes de menor calidad, no se cumplió con lo prometido. Por ejemplo, el padre de Gregorio Javier, quien pagó una considerable suma por un ataúd, descubrió que había recibido algo mucho menos digno tras ver las fotografías.
En el tribunal, se escucharon once testimonios similares que reflejan el sufrimiento de estas familias, entre ellos Ángela R.F., Miguel Ángel C., Eduardo G., Ana Isabel R. y José Eugenio M., quienes aún no están seguros de que las cenizas que recibieron sean realmente las de sus seres queridos. Mónica F., quien recordó la muerte de su padre en 2011, también denunció que la familia no tuvo la oportunidad de estar presente durante la cremación, dejando una sensación de vacío y desamparo.
Finalmente, Mónica confesó sentirse tonta por haber confiado en el sistema, exigiendo justicia: "Me siento completamente engañada. Lo que pido es que sean castigados por lo que han hecho. Es inaceptable que sigan operando como si nada hubiera sucedido", concluyó, reflejando el deseo de muchas familias de que se haga justicia en este doloroso caso.