El coste de producción de la patata en Castilla y León se sitúa en 18 céntimos por kg
Un estudio de la Universidad de Valladolid estima que producir un kilogramo de patata de regadío en Castilla y León cuesta en promedio 18 céntimos. Este dato refleja la realidad económica del cultivo en una comunidad que lidera la producción nacional con cerca del 50% del volumen total de España.
La Junta de Castilla y León ha anunciado que reforzará los controles para garantizar que los agricultores reciban precios que cubran estos costes y eviten producir a pérdida. La medida busca asegurar un reparto justo en la cadena alimentaria, en línea con la Ley de la Cadena Alimentaria, que obliga a conocer los costes completos de producción.
El sector agrícola regional enfrenta un escenario complejo, marcado por la volatilidad de precios, el aumento de los costes de insumos como fertilizantes y energía, y las restricciones regulatorias en productos fitosanitarios. La superficie cultivada en 2025 fue de aproximadamente 19.500 hectáreas, un incremento respecto al año anterior, concentrado principalmente en Valladolid y Salamanca.
El estudio revela que el coste medio por hectárea varía entre provincias, siendo más elevado en Segovia y Ávila, y más bajo en Palencia, debido a las diferencias en rendimientos y necesidades de insumos. La producción se mantiene como una actividad clave para el empleo y la economía rural en la comunidad.
Desde la perspectiva política, la Junta refuerza su compromiso con la sostenibilidad y la rentabilidad del sector agrícola. La política agrícola comunitaria y los fondos europeos son instrumentos que la administración busca aprovechar para mejorar la competitividad y la resiliencia del cultivo de la patata en Castilla y León.
De cara al futuro, la comunidad apuesta por una mayor transparencia en los costes y una gestión eficiente que permita a los agricultores afrontar los desafíos globales y fortalecer su papel en el mercado nacional e internacional. La identificación del origen en el etiquetado también se impulsa como una estrategia para apoyar la producción local y el empleo rural.