La conquista de Granada fue el resultado de un conflicto que se gestó a lo largo de varios siglos. Tras la invasión musulmana de la península ibérica en el año 711, la región de Granada se convirtió en el último bastión musulmán en la península. Durante la Edad Media, los reinos cristianos del norte de España emprendieron la llamada "Reconquista", que consistió en la recuperación de los territorios ocupados por los musulmanes. Este proceso culminó con la conquista de Toledo en 1085, tras la cual los reinos cristianos avanzaron hacia el sur en busca de la conquista de Granada.
Los Reyes Católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, fueron los principales impulsores de la conquista de Granada. Tras su matrimonio en 1469, unificaron los reinos de Castilla y Aragón, creando una potente alianza que les permitió emprender la empresa de la conquista. Su objetivo era poner fin al dominio musulmán en la península ibérica y completar la unificación de España bajo una única corona cristiana.
La conquista de Granada se desarrolló a lo largo de una guerra que duró más de diez años, desde 1482 hasta 1492. Durante este período, los ejércitos cristianos avanzaron lentamente hacia la ciudad de Granada, enfrentándose a la feroz resistencia de los musulmanes. Las batallas fueron sangrientas y se prolongaron durante años, marcadas por asedios, escaramuzas y traiciones.
Finalmente, el 2 de enero de 1492, el rey Boabdil de Granada capituló ante los Reyes Católicos, poniendo fin a más de siete siglos de dominio musulmán en la península ibérica. La rendición de Granada marcó el final de la Reconquista y el comienzo de una nueva era para España, ya unificada bajo una única corona cristiana. Los Reyes Católicos entraron triunfantes en la ciudad de Granada, donde se celebró la firma de la Capitulación el 2 de enero, siendo recibidos con alegría por la población.
La conquista de Granada tuvo profundas repercusiones en la historia de España y de Europa. Con la unificación de la península ibérica, los Reyes Católicos sentaron las bases para la posterior expansión de España en América y en otros continentes. Además, la caída de Granada supuso el fin de la presencia musulmana en la península, lo que tuvo un impacto tanto en la cultura como en la sociedad española.
Los Reyes Católicos dejaron un legado duradero en la historia de España. Su unión matrimonial y política fue un hito en la consolidación del poder real y sentó las bases para la formación del Estado moderno. Además, su tolerancia religiosa, reflejada en el Edicto de Granada, garantizó la convivencia entre musulmanes, judíos y cristianos en los territorios recién conquistados.
La conquista de Granada marcó el fin de la Reconquista y el comienzo de una nueva etapa en la historia de España. A partir de este momento, los Reyes Católicos se dedicaron a consolidar su poder en la península y a expandir su influencia en el resto del mundo. La caída de Granada simbolizó la culminación de un proceso histórico que había comenzado siglos atrás y que transformó para siempre la geografía y la cultura de la península ibérica.