La compraventa de viviendas en Castilla y León cae un 3,5% en marzo, pese a aumento de precios
En marzo de 2026, Castilla y León registró 3.815 operaciones de compraventa de viviendas, lo que supone una caída del 3,5% respecto al mismo mes del año anterior. Este descenso continúa una tendencia de tres meses consecutivos de reducciones en la actividad inmobiliaria en la región.
El contexto económico en la comunidad refleja una ralentización en la concesión de préstamos hipotecarios, que bajó un 7,9%, situándose en 1.600 operaciones. Sin embargo, el importe medio de los préstamos aumentó un 5,2%, alcanzando los 124.701 euros, indicando que las operaciones que se realizan involucran cantidades mayores.
El aumento en el precio medio de las viviendas, un 2,1% en comparación con 2025, sitúa el coste en 1.030 euros por metro cuadrado. La diferencia en financiamiento respecto a la media nacional, donde el 53,8% de las compras se financian con hipotecas, revela particularidades del mercado en Castilla y León, donde solo el 42% de las compras se realiza mediante préstamos hipotecarios.
Por tipologías de vivienda, los pisos experimentaron un descenso del 8,8% en compras, mientras que las viviendas unifamiliares crecieron un 9,2%. Los precios de los pisos subieron un 6,3%, hasta 1.277 euros por metro cuadrado, en tanto que las viviendas unifamiliares aumentaron un 1,8%, situándose en 742 euros.
El trasfondo político en la región se caracteriza por la incertidumbre en la gestión de políticas económicas y de vivienda, en un contexto de cambios en las directrices nacionales y de la influencia de los fondos europeos. La ralentización del mercado refleja también posibles efectos de las decisiones de la administración en materia de regulación y estímulo del sector inmobiliario.
Mirando hacia el futuro, la tendencia de desaceleración en la compraventa y el aumento de precios podrían mantenerse si no se implementan medidas que incentiven la actividad, como mejoras en el acceso a financiamiento o políticas de vivienda más favorables. La situación requiere un análisis profundo de las políticas públicas y del contexto macroeconómico para prever posibles cambios en el mercado inmobiliario de Castilla y León.