La FP Agraria en Castilla y León crece un 26% en matrícula en cuatro años
La Consejería de Agricultura de Castilla y León ha iniciado el curso 2026-2027 con un total de 788 alumnos matriculados en Formación Profesional Agraria. Esta cifra representa un incremento del 26% respecto a hace cuatro años, consolidando una tendencia de crecimiento sostenido. La distribución por niveles es de 18 en grado básico, 379 en grado medio y 391 en grado superior. La oferta formativa abarca 22 ciclos, distribuidos en ocho centros integrados en toda la comunidad.
Este aumento refleja la apuesta de la Junta por fortalecer el sector agrícola y agroalimentario mediante una formación especializada y adaptada a las necesidades del territorio. La incorporación de mujeres en estos estudios ha pasado del 22% en 2021-2022 al 37% en la actualidad, ampliando la diversificación del alumnado. La modernización del sector y la atracción de nuevos perfiles profesionales son objetivos claves en la estrategia de mejora de la competitividad en el medio rural.
El contexto político en Castilla y León contempla el impulso de una política agrícola orientada a la innovación y la sostenibilidad, con fondos específicos destinados a la formación y al relevo generacional. La colaboración entre instituciones educativas, la Consejería y el sector privado busca responder a las demandas del mercado y a los desafíos ambientales. La Junta también trabaja en reforzar la red de centros y en establecer alianzas con universidades y el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL).
Este enfoque en educación agrícola tiene implicaciones directas en la mejora de la productividad y en la adaptación de explotaciones a la digitalización y las exigencias ecológicas. La formación técnica especializada facilita la incorporación de jóvenes y nuevos empresarios al sector, contribuyendo a su sostenibilidad y crecimiento. La política autonómica apuesta por un relevo generacional que garantice el futuro del medio rural y de las actividades agrarias.
Mirando hacia el futuro, la comunidad continúa reforzando su apuesta por la formación vinculada al territorio y a la innovación agrícola. La colaboración entre administraciones, centros educativos y empresas será clave para responder a los retos del sector. La tendencia de crecimiento en matrícula es un indicador positivo de la percepción de la FP agraria como una vía para mejorar la competitividad y el desarrollo rural en Castilla y León.