La inflación y la guerra comercial tensionan el sector agroalimentario en Castilla y León
El sector agroalimentario en Castilla y León enfrenta una fuerte presión derivada de la inflación, la guerra comercial y la incertidumbre internacional. Según el Observatorio Económico Agroalimentario 2025, el precio que perciben los agricultores ha disminuido un 6,9 %, mientras que los ganaderos han visto un incremento del 4,6 %. La diferencia entre los precios en origen y los mayoristas supera el 100 % en muchos casos, evidenciando una brecha que perjudica la rentabilidad del campo.
El contexto internacional actual, marcado por conflictos bélicos, aumento de costes energéticos y efectos del cambio climático, genera un escenario de gran incertidumbre que afecta directamente a productores y empresas. La situación pone en riesgo la competitividad del sector, con posibles consecuencias como menor producción y mayor despoblación rural. La política europea y nacional, en un momento de debates sobre ayudas y regulación agrícola, influye en este escenario complejo.
Desde el Observatorio advierten que si no se toman medidas, la pérdida de competitividad podría traducirse en destrucción de empleo y un agravamiento de la despoblación en zonas rurales de Castilla y León. La falta de relevo generacional es vista como una de las principales emergencias del sector, que requiere soluciones inmediatas.
Para afrontar estos desafíos, se propone potenciar la sostenibilidad, la innovación tecnológica y la apertura a mercados exteriores. La diversificación de destinos de exportación y la apuesta por la innovación son claves para reducir la vulnerabilidad ante el escenario internacional. La comunidad debe aspirar a convertirse en referente mundial en innovación agroalimentaria, en línea con las políticas europeas de sostenibilidad y competitividad.
El panorama futuro de la agricultura en Castilla y León dependerá en gran medida de la capacidad de adaptación del sector y del apoyo institucional. La comunidad, en el marco del Plan de Recuperación y Resiliencia, tiene la oportunidad de fortalecer su economía rural mediante estrategias sostenibles y de mercado. La cooperación entre sector público y privado será fundamental para garantizar la viabilidad del agro en los próximos años.