Agricultores de Castilla y León exigen ayudas ante una cosecha que pone en riesgo el sector
Más de 500 agricultores de Castilla y León se manifestaron ante la sede de la Junta para solicitar ayudas urgentes tras una cosecha cerealista de 4,9 millones de toneladas, un 40% menos que el año anterior.
El sector enfrenta pérdidas de aproximadamente 300 millones de euros, debido a una producción notablemente reducida y precios que no compensan los costes de producción, en un contexto de elevada incertidumbre política y económica en la región.
Las protestas se producen en un escenario donde la política agrícola europea y las decisiones nacionales han sido criticadas por no ofrecer respuestas eficaces, agravando la crisis del sector cerealista. La situación pone en duda la continuidad de numerosas explotaciones y afecta a la estabilidad del medio rural.
Desde las organizaciones agrarias, se exige a la Junta que asuma una partida económica equivalente a los 150 millones de euros aportados por el Gobierno central, para cubrir necesidades como fertilizantes y gasóleo, fundamentales para la próxima sementera. La falta de apoyo suficiente podría traducirse en una pérdida definitiva del potencial productivo regional.
El contexto político en Castilla y León, marcado por las tensiones entre el Ejecutivo autonómico y los representantes del sector agrícola, revela una profunda desconexión en la gestión de las necesidades rurales. La demanda de ayudas y medidas estructurales refleja la gravedad de la crisis y la percepción de abandono del sector.
De cara al futuro, la situación requiere una respuesta coordinada a nivel europeo y nacional. La continuidad del sector cerealista en Castilla y León dependerá de la voluntad política de implementar medidas efectivas que aseguren la sostenibilidad del medio rural y la soberanía alimentaria de la comunidad.