Castilla y León declara Bien de Interés Cultural el conjunto monástico de Arlanza
El Consejo de Gobierno de Castilla y León ha aprobado la declaración del Monasterio de San Pedro de Arlanza y la Ermita de San Pelayo en Hortigüela, Burgos, como Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico. La delimitación del espacio busca proteger visualmente ambos bienes y su entorno natural, destacando su importancia patrimonial y su relación con la historia del condado castellano.
Este conjunto representa uno de los ejemplos románicos más antiguos en la comunidad, con orígenes en el siglo X y reconstrucciones en el siglo XI. La historia del monasterio está estrechamente vinculada a Fernán González, figura clave en la formación de Castilla, quien mantuvo vínculos continuados con la institución a través de donaciones y patronazgo. La ubicación en un enclave paisajístico de gran valor natural contribuye a su relevancia cultural y patrimonial.
El patrimonio incluye elementos destacados como la sala capitular, la torre compuesta por diversas épocas y la cámara funeraria donde reposan Fernán González y su esposa. A lo largo de los siglos, el monasterio sufrió reformas importantes, especialmente en la época tardogótica, y su integración en la congregación benedictina impulsó nuevas construcciones y mejoras en sus instalaciones.
Por su parte, la Ermita de San Pelayo alberga restos prerrománicos y muestra múltiples intervenciones en sus siglos de historia. El conjunto también incorpora vestigios asociados a la vida monástica, así como restos de infraestructuras como un acueducto y un molino, que aportan una visión integral del funcionamiento del monasterio en su época.
El conjunto sufrió deterioro tras la exclaustración en 1809 y fue afectado por un incendio en 1894. Sin embargo, las recientes intervenciones de restauración buscan preservar su legado, en un contexto de creciente interés por la conservación del patrimonio en Castilla y León. La declaración como BIC refuerza el compromiso regional con la protección de estos bienes culturales.
Este reconocimiento sitúa al conjunto como un referente del románico en la comunidad y abre posibilidades para futuras acciones de recuperación y promoción turística. La protección de estos bienes responde también a la necesidad de mantener viva la memoria histórica y cultural de Castilla y León en un escenario donde el patrimonio es clave para el desarrollo cultural y turístico de la región.