Castilla y León detecta nuevos focos de la enfermedad de Newcastle, con más de 1,36 millones de aves afectadas
La Junta de Castilla y León ha informado de la identificación de dos nuevos focos de la enfermedad de Newcastle en la comunidad, uno en Alcazarén (Valladolid) y otro en Peleagonzalo (Zamora). En total, la enfermedad afecta a más de 1.360.000 aves en la región, elevando el número de focos a 17 y ampliando la zona de riesgo fuera de Valladolid por primera vez.
Este incremento se produce en un contexto de controles sanitarios reforzados, tras la detección de muertes anómalas en explotaciones avícolas no vacunadas. La identificación de los focos ha llevado a la inmediata aplicación de medidas restrictivas, incluyendo la inmovilización de las granjas, la realización de encuestas epidemiológicas y el establecimiento de zonas de restricción en radios de 3 y 10 kilómetros.
Estas acciones buscan contener la propagación del virus, que ha sido identificado como el genotipo VII.2, distinto al encontrado en otros brotes recientes. Además, se ha establecido la obligatoriedad de la vacunación en todas las explotaciones no destinadas al autoconsumo, con un calendario que se extenderá a toda la comunidad en septiembre de 2026.
Desde un enfoque político, la situación evidencia la necesidad de reforzar las políticas de bioseguridad y supervisión en el sector avícola, en un momento en que la regulación europea y autonómica busca equilibrar la protección sanitaria con la sostenibilidad económica del sector. La gestión de estos brotes puede influir en futuras decisiones regulatorias y en la asignación de recursos públicos.
El contexto actual plantea un escenario en el que la coordinación entre administraciones, productores y organismos sanitarios será clave para mitigar riesgos y prevenir futuras crisis. La experiencia en la gestión de focos anteriores puede servir de base para una estrategia más eficiente y preventiva a largo plazo, en un sector que enfrenta desafíos tanto sanitarios como económicos.
En perspectiva, la evolución de la enfermedad y la respuesta institucional definirán el impacto en la producción avícola regional. La intensificación de medidas de vigilancia y vacunación será fundamental para mantener la seguridad sanitaria y garantizar la sostenibilidad del sector en Castilla y León.