Castilla y León renueva colaboración internacional para salvar al urogallo hasta 2028
La Junta de Castilla y León, el Miteco y Occitania han acordado extender hasta 2028 el protocolo de cooperación para la recuperación del urogallo en la Cordillera Cantábrica. La decisión fue formalizada en una jornada técnica en Toulouse, donde participaron instituciones francesas y españolas vinculadas a la conservación de esta especie en peligro.
Este acuerdo refuerza un marco de colaboración que se remonta a 2006, en un contexto de creciente preocupación por la pérdida de biodiversidad en Europa. La colaboración transfronteriza busca garantizar acciones coordinadas y compartir conocimientos en la protección del urogallo, una especie emblemática y muy amenazada en la región.
El centro de cría en cautividad de Valsemana, en León, juega un papel central en estos esfuerzos. Allí se trabaja en cruces genéticos entre poblaciones pirenaicas y cantábricas, con el objetivo de fortalecer la variabilidad genética y facilitar la reintroducción en el hábitat natural. Los resultados recientes muestran tasas de eclosión superiores al 90 % y supervivencias cercanas al 60 %.
Desde 2022, las administraciones han establecido un grupo de trabajo conjunto para intercambiar experiencias y definir prioridades de conservación. La visita de técnicos franceses al centro de Valsemana ha sido clave para renovar el acuerdo y fortalecer la cooperación en acciones de gestión y divulgación científica.
El acuerdo también contempla la creación de un centro de conservación ex situ en Valsemana, considerado una de las acciones más relevantes del programa. La continuidad de estos esfuerzos refleja el compromiso de ambas naciones con la protección de una especie que, además de su valor ecológico, simboliza la riqueza natural de la Cordillera Cantábrica y los Pirineos.
De cara al futuro, este enfoque conjunto y sostenido busca estabilizar y aumentar las poblaciones de urogallo, enfrentando amenazas como la pérdida de hábitat y el cambio climático. La colaboración internacional se presenta como un pilar fundamental en la estrategia de conservación a largo plazo, en un contexto político que favorece la cooperación transfronteriza para la protección de la biodiversidad europea.