Mujer consternada por el reciclaje del ataúd económico de su esposo por los sospechosos.
VALLADOLID, 25 de marzo. En el juzgado de la Audiencia de Valladolid se desarrolla un caso que ha resonado profundamente en la comunidad, conocido como el 'caso ataúdes'. Este miércoles, una de las víctimas, Agustina L, expresó su asombro al enterarse de que el ataúd económico utilizado para la incineración de su esposo podría haber sido revendido por los acusados, que habrían simulado haberlo quemado.
Agustina, quien recibió la notificación de que podría ser afectada por la 'Operación Ignis', se mostró incrédula, dado que su familia tuvo que solicitar ayuda económica para costear los servicios funerarios, y el féretro elegido era muy sencillo. La idea de que el ataúd de su marido, quien falleció el 30 de diciembre de 2002, también pudiera haber sido parte de este supuesto fraude le resultaba incomprensible.
La perjudicada afirmó: "Me quedé pasmada, no creí que mi nombre estuviera en esta lista ni que estafaran con un ataúd tan simple". En conversación con Europa Press, recordó que no pudo ver la incineración de su esposo, ya que al intentar colocar flores en el interior del ataúd, personal del grupo funerario involucrado impidió este gesto argumentando que podría "contaminar" el proceso.
Otra de las testimonios impactantes proviene de María Elena J, quien, tras perder a su madre el 5 de junio de 2010, no tuvo la oportunidad de asistir a su incineración. Al enterarse de la estafa relacionada con el féretro, se sintió devastada, especialmente porque la muerte de su madre fue inesperada tras una cirugía y no pudo despedirse de ella adecuadamente.
María Elena expresó con pesar: "La herida de perder a un ser querido nunca se cierra; esto solo me hace revivir ese momento doloroso, sabiendo que han tratado a mi madre como un objeto desechable".
El relato de Francisco Javier H.A también resuena con profundo dolor. Él contrató los servicios de El Salvador para despedir a su padre Elviro, fallecido el 12 de mayo de 2013. Aunque fue testigo del ataúd acercándose al horno, posteriormente descubrió que el féretro utilizado no fue el que él había pagado, sino uno completamente diferente. Se le mostró una imagen de su padre en un ataúd blanco, completamente distinto al que había solicitado.
Francisco evidenció su sufrimiento al considerar que pertenece a una familia religiosa y que enterarse de estos hechos ha causado un "quebrantamiento moral significativo".
La jornada del juicio volvió a reunir a más afectados por el escándalo, incluyendo a Luis Antonio M.L, Miguel Ángel M, y otros, quienes compartieron su indignación y dolor. Este grupo siente que han sido víctimas de una gran injusticia, expuestos a una estafa que afecta no solo a los fallecidos, sino también a sus familias.
Uno de los testigos, Antonio F.A, afectado por el caso de su padre, fallecido el 31 de diciembre de 2014, comentó que al conocer la situación decidió "luchar hasta el final" contra los 23 acusados en el banquillo, que incluyen a la viuda de un magnate funerario y varios empleados. Antonio considera que esta situación transcendería lo económico, convirtiéndose en un asunto de dignidad y ética.
El caso tiene un receso, con la próxima audiencia programada para el 6 de abril, en la que se presentarán los testimonios de las acusaciones particulares, tras las intervenciones del Ministerio Fiscal.
La Fiscalía de Valladolid ha solicitado provisionalmente penas que suman más de 200 años de prisión por diversos delitos, incluyendo organización criminal y estafa agravada, así como acciones contra la dignidad de los difuntos.
Quedan fuera del proceso por fallecimiento el fundador y propietario del negocio, Ignacio Morchón Alonso, así como Justo Martín, un exempleado clave que documentó durante años las presuntas actividades delictivas de la empresa.