Las listas de espera quirúrgicas de Sacyl se disparan hasta los 119 días
La espera quirúrgica en Castilla y León sube a 119 días y 36.353 pacientes, según Sacyl. Un deterioro que reabre el debate sobre la gestión sanitaria.
La lista de espera quirúrgica estructural en Castilla y León alcanza los 119 días a 30 de septiembre de 2026, frente a los 87 días registrados un año antes. El dato supone un aumento de 32 días en apenas doce meses y sitúa el indicador en un nivel que los responsables sanitarios de la comunidad no registraban desde hace tres años.
El volumen de pacientes pendientes de operar también ha crecido de forma notable. Al cierre del tercer trimestre, 36.353 personas aguardan una intervención programada, lo que representa 9.174 más que en el mismo periodo de 2025, cuando eran 27.179. Son datos facilitados por la Consejería de Sanidad.
Para contextualizar la cifra conviene recordar el recorrido reciente. En 2022, al inicio del plan de listas de espera impulsado por la Junta, la demora alcanzaba los 139 días. Desde entonces, el indicador había descendido hasta situarse en 116 días en 2023 y en 108 días en 2024. El repunte actual interrumpe esa tendencia y devuelve el debate sobre la capacidad real del sistema para absorber la demanda.
El incremento no es homogéneo. Traumatología concentra 11.866 pacientes en espera, con un aumento de 3.201 respecto al año anterior. Cirugía general y digestivo suma 6.386 casos y oftalmología 6.130. Por diagnóstico, las cataratas lideran la lista con 4.791 pacientes, seguidas de la hernia inguinal, la artrosis de rodilla y las deformidades adquiridas en manos y pies.
Las demoras más preocupantes se concentran en las prioridades clínicas intermedias. En el nivel 2, que recomienda intervenir en un máximo de 90 días, la espera media llega a 108 días, 33 más que en 2025. En el nivel 3, con plazos de hasta 180 días, la demora media asciende a 125 días y el número de pacientes supera los 29.500. La presión se traslada así a los casos menos urgentes, pero no por ello menos relevantes para la calidad de vida de los afectados.
El deterioro también se extiende a las consultas externas y a las pruebas diagnósticas. Las consultas hospitalarias pendientes superan las 205.000, con una espera media de 120 días. Las resonancias magnéticas acumulan 117 días de demora y las ecografías 115, mientras que las mamografías, con 62 días, han empeorado de forma sustancial. Solo el TAC muestra una mejora, al reducir su espera a 58 días.
Desde el punto de vista político, el dato obliga al Gobierno autonómico a explicar por qué los avances logrados tras el plan de 2022 no se han consolidado. La oposición previsiblemente utilizará estas cifras para cuestionar la gestión sanitaria, mientras que el Ejecutivo deberá demostrar que las medidas en marcha, entre ellas los conciertos con centros privados y la reorganización de quirófanos, empiezan a dar resultados. Las próximas actualizaciones trimestrales serán el mejor termómetro para valorar si la tendencia es coyuntural o estructural.
En el horizonte inmediato, el reto para la Consejería es doble: reducir el volumen acumulado de pacientes en prioridades 2 y 3 y evitar que el envejecimiento de la población y la presión asistencial sigan ampliando las listas. Sin una planificación de recursos humanos y de infraestructuras sostenida en el tiempo, la comunidad corre el riesgo de volver a los niveles de demora que motivaron aquel plan hace cuatro años.