VALLADOLID, 13 de enero. En una serie de declaraciones recientes, la defensa de Alberto Esgueva, un empresario de Valladolid vinculado a la empresa San Cayetano Wind y uno de los presuntos principales beneficiarios de la controvertida 'trama eólica', ha calificado de "exótica" la acusación que enfrenta su cliente por delitos de cohecho y blanqueo de capitales. El abogado argumenta que no se ha demostrado que el origen de las transacciones realizadas por Esgueva y sus empresas sea ilícito, llevando a cuestionar las severas consecuencias legales que se le imponen, que podrían ascender a doce años de prisión y multas de hasta 68 millones de euros.
Durante su intervención, el defensor se centró en desmantelar las acusaciones que recaen sobre Esgueva, relacionadas con actividades en el sector eólico a través de sus compañías, San Cayetano Wind y Cronos Global, en colaboración con Iberdrola y Preneal. Según el abogado, Esgueva generó ganancias significativas, 47,1 millones y 6 millones de euros respectivamente en 2007 y 2006, al revender acciones de empresas con las que había cooperado en el desarrollo de parques eólicos en la región de Castilla y León.
El letrado también comparó la situación actual de su cliente con su infancia, lo que sirvió como una metáfora para criticar lo que consideró una falta de fundamento en el juicio. Comparó la estructura del caso con "un árbol que no aparece" y "monos pegados entre sí", sugiriendo que las acusaciones son en gran parte elaboradas sin pruebas sólidas y carecen de un hilo conductor lógico.
La defensa argumentó que las transacciones comerciales llevadas a cabo no solamente son legales, sino que el capital involucrado se reinvirtió en Polonia, lo cual plantea serias dudas sobre la existencia de un delito de cohecho. La pregunta que planteó fue clara: "Si los fondos tenían un origen legal y no se destinaron a subsidiar a funcionarios, ¿dónde está la supuesta complicidad en un delito de este calibre?", insistió en sus alegaciones.
Asimismo, el abogado defendió la inocencia de Esgueva en relación a los supuestos delitos de cooperación necesaria en cohecho, subrayando que las acusaciones no han podido demostrar que su cliente ofreciera sobornos a políticos, específicamente a Rafael Delgado, quien es el único acusado actualmente en el banquillo. Recalcó que Esgueva había dejado el negocio eólico en manos de su hermano, quien fue el principal receptor de los beneficios derivados de la venta de acciones.
La defensa de otro de los acusados, Francisco Esgueva, también compartió sus argumentos, indicando que su cliente no participó en actividades corruptas ni en la manipulación del sector eólico, una industria que, a su juicio, era regulada por delegaciones públicas que beneficiaban a la economía local. Resaltó que si los supuestos actos fueran ilegales, estos podrían haberse recurrido judicialmente, una acción que, según afirmó, nunca se llevó a cabo.
Por su parte, la defensa de Germán Martín Giraldo, otro implicado en el caso, manifestó su descontento por la falta de claridad sobre las imputaciones a su cliente, quien enfrenta igualmente cargos de cooperación en cohecho. Argumentó que la empresa Cronos se adentró en el sector por razones legítimas de rentabilidad, y cuestionó la existencia de los presuntos delitos a partir de meras "hipótesis y conjeturas".
El juicio continuará el miércoles con las intervenciones de la exesposa de Alberto Esgueva, así como otros implicados en el caso, donde se espera que se añadan nuevos argumentos a una causa que ha atraído la atención por sus implicaciones en la política y la economía de la región.
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