Crónica Castilla y León.

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La Junta capacita a más de 400 agentes para fortalecer la lucha contra incendios.

La Junta capacita a más de 400 agentes para fortalecer la lucha contra incendios.

VALLADOLID, 20 de diciembre. La Junta de Castilla y León ha avanzado significativamente en su estrategia de prevención de incendios en áreas de interfaz urbano-forestal, formando a más de 400 profesionales en un programa impulsado por la Agencia de Protección Civil y Emergencias, desarrollado entre noviembre y diciembre.

Este programa ha congregado a una diversidad de participantes, incluyendo 63 bomberos urbanos, 56 bomberos forestales, 267 voluntarios de protección civil y 43 empleados de diferentes ayuntamientos. La formación culminó este sábado con una jornada teórica y práctica en Arévalo, donde los equipos multidisciplinares mejoraron sus habilidades en técnicas de autoprotección, seguridad e intervención en casos de incendios.

La Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio ha completado así una de las iniciativas acordadas en el contexto de la protección civil, orientada a la prevención de incendios y a la mitigación de sus efectos en caso de que se produzcan. Este esfuerzo se centra especialmente en la coexistencia de infraestructuras urbanas y vegetación forestal, que exige un enfoque de protección adaptado a las especificidades de estas áreas.

La Agencia de Protección Civil y Emergencias ha diseñado un programa formativo especializado, dirigido a incrementar las aptitudes en la defensa contra incendios en estas zonas críticas. Los asistentes han recibido una capacitación exhaustiva, dado que la proximidad entre las construcciones y la naturaleza demanda un modelo de intervención diferenciado al aplicado en terrenos forestales tradicionales.

El enfoque del programa se ha dividido en dos estrategias: la primera abarca las operaciones necesarias para enfrentar eficazmente estos incendios, y la segunda se enfoca en las técnicas para garantizar la autoprotección, la seguridad y la intervención en estos eventos.

Las formaciones teóricas se impartieron en dos sesiones de 32 horas cada una, realizadas en Zamora y Riello (León) entre el 2 y el 12 de diciembre. El objetivo era ofrecer a los bomberos herramientas efectivas para gestionar situaciones de emergencia provocadas por incendios en entornos de interfaz urbano-forestal, proporcionándoles protocolos organizados y técnicas específicas para asegurar la protección del personal.

Las primeras jornadas se centraron en contenidos teóricos, que abarcaban desde las fases de un incendio hasta las maniobras específicas para su control y la protección de personas. Estos conocimientos son fundamentalmente útiles para la mejora de la seguridad y eficacia de los equipos que intervienen en estos incidentes.

El curso concluyó con un simulacro práctico, donde los participantes pusieron a prueba sus habilidades en un ambiente controlado, simulando la respuesta ante un incendio en la interfaz urbano-forestal.

La formación en técnicas de autoprotección, que se llevó a cabo en Arévalo, fue la cuarta y última jornada dedicada a este aspecto. Las sesiones anteriores se realizaron en distintas localidades de la región, facilitando un amplio acceso a las técnicas más actuales en la extinción de incendios y en la atención a víctimas.

Las agrupaciones de voluntarios de protección civil también contribuyeron a la formación, utilizando autobombas que han recibido recientemente para mejorar su operatividad durante situaciones de emergencia.

En la ceremonia de entrega de diplomas, Irene Cortés Calvo, directora de la Agencia de Protección Civil y Emergencias, destacó el éxito del programa, evidenciado por una creciente participación que culminó en 120 asistentes en la jornada de Arévalo. Resaltó la diversidad de participantes, venidos de distintas localidades de la provincia, lo que refleja el compromiso conjunto por potenciar la seguridad y la prevención en la comunidad.

Desde el inicio del programa, la asistencia ha ido en aumento, lo que subraya el interés y la necesidad de contar con profesionales bien formados ante el riesgo de incendios en áreas donde lo urbano y lo forestal coexisten, reafirmando la importancia de prepararse adecuadamente para proteger a la población y sus bienes.