Qué hay detrás del descenso del paro en Castilla y León: 7.200 desempleados menos en el tercer trimestre
El paro baja en 7.200 personas en Castilla y León y se crean 6.800 empleos, con una tasa del 7,75 % según la EPA del tercer trimestre.
El paro bajó en 7.200 personas en el tercer trimestre de 2025 en Castilla y León, hasta situarse en 89.500 desempleados, un 7,4 % menos que en el trimestre anterior. La tasa de paro queda en el 7,75 %, según la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
El dato adquiere relevancia porque se acumulan ya dos trimestres consecutivos de descensos en el desempleo. Además, la cifra de parados es la más baja para un tercer trimestre desde 2007. En la serie histórica del INE, el paro ha caído en este periodo en 21 ocasiones y solo ha subido en cuatro, lo que sitúa la evolución reciente dentro de una tendencia favorable de largo recorrido.
En el mismo trimestre se crearon 6.800 puestos de trabajo, un 0,6 % más, y el número de ocupados alcanzó 1.065.500 personas, la cifra más alta para un tercer trimestre desde 2008. La población activa, por su parte, se redujo en 400 personas. Esta combinación explica buena parte de la caída del desempleo: menos personas buscan empleo mientras aumenta la ocupación.
La lectura del mercado laboral exige matices. El empleo temporal creció en 12.500 asalariados, mientras que el indefinido subió en 4.500. Aun así, el 83,46 % de los asalariados mantiene un contrato indefinido. Por sexos, el paro masculino descendió con más intensidad en términos relativos que el femenino, aunque la tasa de paro de las mujeres (8,75 %) sigue superando a la de los hombres (6,89 %).
El dato menos favorable corresponde a los jóvenes. El número de menores de 25 años en paro aumentó en 2.700 personas en el trimestre y la tasa de paro juvenil se elevó hasta el 22,2 %. Este comportamiento obliga a revisar si las políticas de empleo para el colectivo juvenil están dando los resultados esperados, especialmente en lo relativo a la transición entre formación y primer empleo.
En el plano político, las cifras llegan en un momento en que la Junta de Castilla y León y los agentes sociales debaten el impulso a la empleabilidad, la fijación de población en el medio rural y la atracción de inversiones. La mejora en el número de ocupados refuerza el argumento de quienes atribuyen la recuperación a la estabilidad económica, aunque el reto demográfico y el envejecimiento de la población activa seguirán condicionando el crecimiento a medio plazo.
Mirando hacia adelante, la sostenibilidad de estos avances dependerá de que la creación de empleo se consolide en sectores productivos de valor añadido y de que la población joven encuentre oportunidades en la propia comunidad. Los próximos trimestres permitirán comprobar si la tendencia se mantiene o si la reducción de la población activa acaba limitando la capacidad de crecimiento del empleo.