Qué significa el acuerdo parcial de la UE sobre la futura PAC para el campo español
El Consejo de la UE aprueba una posición parcial sobre la PAC 2027: fusión de pilares, ayudas a jóvenes y agricultores activos.
El Consejo de la Unión Europea ha aprobado su posición negociadora parcial sobre el reglamento que dará forma a la Política Agrícola Común a partir de 2027. El acuerdo, alcanzado tras más de doce horas de negociación en Luxemburgo, supone un primer paso hacia el nuevo marco comunitario para el sector agrario.
El texto, celebrado por el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, no incluye cifras ni cuestiones horizontales. Esos aspectos dependen de la negociación del Marco Financiero Plurianual 2028-2034, que deberán cerrar los jefes de Estado y de Gobierno antes de final de año.
La reforma responde a una necesidad de simplificación. Hasta ahora, la PAC se articula en dos pilares diferenciados. Con el nuevo esquema, ambos se fusionan en una estructura única, organizada mediante un Plan de Asociación Nacional y Regional. La idea es ganar eficacia y dar a los Estados miembros un margen más amplio para adaptar las medidas a sus realidades territoriales.
Uno de los ejes del acuerdo es concentrar la financiación en los agricultores activos. Se propone un sistema de ayudas basadas en la superficie con atención preferente a jóvenes y pequeñas explotaciones. Los países deberán contar con una definición de agricultor activo, aunque podrán modularla según sus circunstancias.
El texto incorpora también medidas para favorecer el relevo generacional, como un apoyo reforzado y un paquete de inicio para los jóvenes. Asimismo, fija requisitos comunes vinculados al medio ambiente y la biodiversidad, y refuerza los instrumentos para gestionar crisis provocadas por fenómenos climáticos extremos o enfermedades animales y vegetales.
Para el sector, el debate de fondo gira en torno al equilibrio entre flexibilidad nacional y cohesión europea. El documento aprobado será ahora la base sobre la que la Presidencia irlandesa del Consejo abrirá las negociaciones finales con el Parlamento Europeo. Su desenlace condicionará el futuro de explotaciones y comarcas rurales durante la próxima década.