Después de nueve días de frentes atlánticos, la CHD alerta sobre 260 avisos hidrológicos y 34 tramos de cauce dañados.
La reciente crisis por lluvias intensas ha colocado a diversas provincias del oeste de nuestra cuenca hidrográfica en el punto de mira. Hasta el momento, las más impactadas son Ourense, León, Zamora y Salamanca, regiones que enfrentan un desafío considerable debido a la acumulación de agua.
La Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) ha intensificado su monitoreo de ríos y arroyos tras las borrascas Joseph y Kristin, que se manifestaron con fuerza la semana pasada. Con la llegada de nuevos frentes atlánticos, los responsables están alertas ante el aumento de caudales que se ha registrado.
Desde el inicio de esta serie de inundaciones, la CHD ha emitido 24 boletines de seguimiento, con un total de 260 avisos relacionados con la hidrología. Estos han afectado a 56 estaciones de medición repartidas por 34 tramos de cauce, según indica María Jesús Lafuente, presidenta del organismo.
Los avisos han tenido su epicentro en la parte occidental de la cuenca, particularmente en las provincias mencionadas. Sin embargo, también se ha notado el impacto en otras áreas, como en las cabeceras de ríos de la Sierra de Guadarrama y del Sistema Ibérico, en Burgos y Soria, donde el incremento del agua ha tomado notoriedad al alcanzar el nivel de alerta roja en ciertos ríos, como el Támega, Huebra y Cea.
Actualmente, la situación hidrológica muestra un deterioro claro, con incrementos en los caudales en las regiones más altas de toda la cuenca del Duero. Esta tendencia se ha visto acentuada por la reciente llegada de otros frentes de lluvia. Cuanto más al oeste y al norte de la cuenca, más severos son los efectos de estas precipitaciones.
Además, la subida de las temperaturas ha contribuido a una aceleración en el deshielo de la nieve acumulada en las montañas, lo que se suma al problema existente. Aunque se espera que hoy las lluvias sean más ligeras y esporádicas, todavía se prevé que afecten especialmente a algunas áreas del oeste.
Con miras al futuro inmediato, se anticipa un nuevo frente de importancia que podría desencadenar precipitaciones generalizadas, enfocándose de nuevo en el suroeste de la cuenca, especialmente en Salamanca y Ávila.
Carlos Galicia, director técnico de la CHD, indicó que la reiterada llegada de lluvias ha saturado los suelos, lo que, combinado con el aumento de las temperaturas y el deshielo, está generando caudales elevadísimos. Sin embargo, Galicia ha querido transmitir un mensaje de tranquilidad al afirmar que estas avenidas no son "históricas", sino que se consideran moderadas en comparación con situaciones pasadas.
A pesar de las preocupaciones, el experto subrayó que, a diferencia de fenómenos más destructivos, este caso se compone de frentes más suaves y continuos. Agradeció la efectividad del sistema de alertas en redes sociales que informan a la ciudadanía sobre la evolución de los ríos y las medidas que pueden y deben tomarse.
En términos de preocupación específica, Galicia señaló que la provincia de León está atravesando la situación más crítica, con el río Cea en estado de alerta rojo y con caudales que superan los peligrosos niveles establecidos. En contraste, el río Pisuerga en Valladolid presenta un escenario más estable, con caudales que todavía permiten una adecuada absorción sin riesgo inmediato.
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